viernes, 5 de agosto de 2016
Perfiles 6 de agosto ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Leo Messi RAMÓN BELLO SERRANO Leo Messi ha sido condenado en primera instancia por un tribunal penal. Los argentinos salieron a las calles para pedir que reconsiderare su decisión importante de no acudir al llamado del combinado nacional. Pero Messi no es Maradona. Maradona tiene 55 años y su signo del zodíaco es escorpio. Maradona y yo nacimos el mismo día del mismo año: 1960. Cuando estaba en la Cuba de Fidel agarrado a las drogas y a las mujeres de la revolución (Maradona era una propaganda extraordinaria de la Cuba comunista y las mujeres que le aliviaban eran soldados del partido que redactaban partes de guerra) yo pensaba que Maradona era un mal ejemplo para la juventud. Me equivoqué. Maradona era y es una iglesia. Tiene su epifanía –el gol a Inglaterra con la mano de Él, la misma que escribió las primeras tablas de la ley- y su escolástica. Nadie en Argentina habla mal de Maradona. Esto no ocurre con Messi. Messi es un gran jugador y tiene una chispa de maldad en el mirar –algo que no le ocurre a Cristiano, que parece ser un hombre de barro y perdido- y no se cree criminalmente responsable. Una condena penal (es cierto que no ha ganado firmeza) supone un fracaso de cristales, el honor se descompone en trocitos, se hace añicos, pero esto ya no es así, al menos en España. El honor es un valor de poca monta, huimos de la deshonra, el reproche penal se queda en eso, en mero reproche, por cuanto la norma moral (su sanción tácita, la perseitas escolástica) ha perdido su vigencia, y sin vigencia la condena no ejemplifica nada. Messi no irá a la cárcel. La cárcel se compadece poco con estos asuntos deportivos, colaterales, quizá sea fuego amigo, no lo sabemos, Messi cargó su culpa (pero él no se siente culpable y lamenta tener que pagar tanto impuesto) en la persona de su padre, en las espaldas amplias de su padre y representante, pero se le nota que sus quiebros y remates son típicos del código penal. Maradona rompió con la familia, la rehízo y la rompió de nuevo, pero cada vez que entraba al cónclave lo hacía como Papa –cuando visitaba al Papa lo trataba de corona a corona, de potencia a potencia, como un Papa a otro Papa- y Messi ejercita una iglesia reformada. Y mala.
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