ANTETÍTULO: PERFILES
TÍTULO: CERVANTES
RAMON BELLO SERRANO
400 años muerto y un deber engorroso. En el ultraísmo que se predica de este reconocimiento y festejo (más lejos, más lejos) nos hemos ido, todos, al viaje provinciano de entonces, de poetas de farmacia y de tendajo, y al Cervantes, en suma, tan sufrido para los años de Franco. Quisieron buscar los restos de Cervantes y acomodarlos y trasladarlos con honores militares. Todo una copia espuria de la naturalidad republicana (de las letras) con que a Shakespeare se le ha honrado en Gran Bretaña (otro ultraísmo, más allá de Inglaterra, más allá) cuando hemos solicitado, de urgencia, la presencia de Felipe VI en los actos –cualquiera que sea.- Quizá a Cervantes le agradaría que otro Felipe (distinto al Filippo sin segundo de su Numancia) presentara sus autógrafos y cartas al papa peronista, el hombre de ultramar, allá donde Cervantes esperaba destino o merced que jamás llegó. Hoy tampoco ha llegado –merced- a salvo algún artículo magistral a manera de roza entre el yerbajo de oportunistas, aburridos profesores y revistas que apestan a botica, hablemos de los Cuadernos, por ejemplo. Otra vez. Otra vez como asociaciones recreativas, excursionistas del excurso del duelo, también del quebranto, minoremos y ajustemos, al contado, los 400 años de muerte de Cervantes. Estas cosas o se hacen a lo grande o no se hacen. Como España jamás tuvo un presidente cultivado (a excepción de Leopoldo Calvo-Sotelo) era previsible que la funcionalidad de Rajoy confirmaría su interinidad literaria, no sintiéndose invitado al habla –pues no se trataba tanto del fasto como de hablar de Cervantes con la naturalidad y pasión que lo hizo Fernando del Paso, naturalidad, navegación de cabotaje por entre los apasionados puertos por donde transita el flujo de los deudores de Cervantes.- Vamos desatando, alegres, el nudo de la deuda cervantina (no el nudo del que Virgilio habla en la Comedia, pero al punto Virgilio: «Yo he leído en Virgilio aquello del Paladión de Troya») aunque huyamos de ese deber engorroso y de engrudo en que se ha convertido esta celebración impostada y de pega. Polidorio Virgilio. Pronto. Que acaben pronto estos 400 años de caspa.