viernes, 25 de marzo de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Los Castro

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Obama deja un mundo distante y raro. Es un mundo lleno de perdón. De un perdón populista, como el de Francisco I –el del argentino, sin duda, peronista- que ha permitido variados triunfos. El último es el de los hermanos Castro. Los Castro ya no necesitan hacerse cargo de su iglesia militante, son iglesia triunfante. Triunfaron en los años sesenta cuando ser antiamericano era sinónimo de hombres razonables. Triunfaron cuando compilaban los discursos de Fidel (Tico Medina me dijo que una noche Fidel lo bajó a un sótano y le dejó oír grabaciones del Ché Guevara) y reivindicaban su sanidad y todo un rosario (tiene mucho que ver aquí la dimensión peronista y mediadora de Francisco I, de ahí mi querencia a la liturgia) de progreso social (ista) que ha culminado en la sociedad castrista moderando  al capital.  Los Castro han hablado a los Estados Unidos de potencia a potencia, de república a república, como un Papa a otro Papa. Y  terminarán por vencer al congreso norteamericano –Obama ayuda- por cuanto el triunfo es triunfo o es nada –y los Castro saben que han triunfado. Es un mundo raro –quizá sea para mejor.- Irán ha triunfado –por el momento.- Si los Castro han hecho pleno, Irán ha ganado unas manos – el objetivo es el mundo entero, la pax islámica- a costa, como siempre, de Israel y de un juego de manos, el de la energía nuclear. Obama ha empujado con éxito la pieza hoy desmadejada, triste, vieja y pobre, de Jerusalén. Los Castro parecen (no lo son) dos viejos pistoleros que, al fin y al punto, retornan a su iglesia popular, jaleados por sus fieles, ayer un poco levantiscos, pero no hay mal que por bien no venga, todo ha sido por y para el pueblo, el precio ha sido alto, pero tenemos principios –se dicen los Castro- más sólidos que aquellos fatuos de Woodrow Wilson –y tienen razón los Castro, razón no les falta.- Tras las revoluciones triunfantes, alentadas por el comandante en jefe, quedaba el sucesor de Pedro el Grande, emergiendo sin gorra de plato, quizá mitrado, en la península de Crimea. Otro triunfo. Un fracaso de cristales y un puñado de afición –qué debilidad imperdonable la del gran teólogo alemán.- 

 

 

 

viernes, 18 de marzo de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO:  RITA BARBERÁ

            RAMON BELLO SERRANO

            Las comparaciones son odiosas. El odio va derramándose y untando a todos de tal suerte que personas que jamás adivinaron atesorarlo –el odio- se anuncian hoy en público coronados de inquina y rabia, “arrojando de un golpe por su boca todos los insultos de que era capaz, en su mayor parte sin punto ni coma, como atragantándose”, como aquella Bubnova odiosa de Dostoyevski. Es la comparación. Rita Barberá dice: No soy culpable, tampoco lo es Rajoy. Bárcenas es responsable y golfo como lo es Calvo. Rajoy es presidente y Barberá senadora. Rajoy no se marchará por ello y yo tampoco –seré fuerte, yo sí seré fuerte, ése  es el sentido de la fuerza, por ello es fuerte Mariano-. Ocurre, entonces, que Rita Barberá se ha hecho odiosa al partido y Rajoy ha pasado a odiarla (“una militante más”) y Barberá odia al presidente hasta el punto que quisiera hundirse con él y hasta llegado el caso procuraría comprar su magistratura desmadejada y terminal, tal y como Quevedo compró la casa del desahuciado Góngora, para seguir odiándolo con más fuerza. Los jóvenes turcos del partido popular (Casado, Maíllo, Maroto) odian de otra forma a Barberá, la odian con la urgencia de no poder renovar un partido que se pudre más aprisa con gente como Rita, como otra militancia odia con tranquilidad jocosa (Bárcenas sigue siendo per se militante) a la señora Cospedal que ahora reúne, cultivo doblado de cultivo, el temor reverencial que desplegó durante su general secretaría ya hoy dolorosamente sorda, como es el dolor de Rajoy. Barberá ha preferido la espada –y yo la respeto por ello.- Rita Barberá, la Gea del partido popular, la de “ancho pecho”, está harta de la situación que padece o por mejor decir, harta de la urgencia de los jóvenes y más harta todavía del hombre esquinero de Moncloa que, como ella, no es culpable ni responsable ni dimitirá como Barberá tampoco dimite –seré fuerte, se dice.- Le pidieron desde el minuto uno la paciencia de Job (soportar cosas perversas) y abrazarse a quienes hoy le odian para no traicionarse a sí misma, a su compromiso, al partido. Admiro su resistencia que terminará por el odio. Y por el rencor, que carcome.

Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24 



sábado, 12 de marzo de 2016

 

Sábado 12 marzo

 

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: MIRANDA

RAMÓN BELLO SERRANO

Armas Marcelo me dijo una vez, hablando de Bolívar, que la estrella de la Orden de Francisco de Miranda era, quizá, la condecoración más alta de Venezuela. Armas tenía la estrella que sólo puede otorgar el presidente de Venezuela “por los servicios hechos à la ciencia, al progreso del país y al mérito sobresaliente”. Cada vez que escuchaba a Chávez –o lo escuchamos ahora; según Nicolás Maduro a través del trino de un pajarito- me acordaba de Miranda. En Venezuela no hablan de Miranda. Sólo hablan de Bolívar (que tiene su Orden del Libertador) y muy en menor medida de la Orden de Andrés Bello. Agustín de Foxá, que yo creo ha sido el mejor articulista de España, firmó una tercera en ABC el 29 de julio de 1950, escribiendo de la ciudad de Caracas. Antes que Chávez se postrara en la tumba de Bolívar, el conde de Foxá se acercó al mausoleo, “que es una especie de catedral, de La Seo, de color crema. Pero no la remata una cruz. Grandes ventanales rasgados; al fondo, blanquea la tumba. Y en el lateral hay un sepulcro sin cuerpo; el de Miranda, aquel precursor de la Independencia, el amoroso amigo de Catalina de Rusia y cuyo nombre está inscrito en el Arco del Triunfo, de París”. Maduro aprovechó el pasado año para condecorar a una cabo de la milicia bolivariana, algo desusado, pues aunque el presidente, por derecho atesora la orden y la confiere con potestad suprema, Chávez prefirió siempre la de Bolívar, pese a que Miranda precedió al libertador. Miranda fue un guerrero de trazo entero, diferente al guerrear de clase de Bolívar, que participó en dos decisivas guerras, las de la Independencia de Norteamérica y las de la Revolución Francesa, con grado de coronel y de mariscal de Francia. Fue el verdadero precursor de una independencia más que ilustrada y Emilio Mauri lo pintó a caballo saludando sombrero en mano –de Generalísimo y almirante de Venezuela.- El día de la visita a la tumba de Bolívar y  al sepulcro vacío de Miranda, Chávez ni siquiera había nacido. Miranda fue girondino y hoy mira de frente al general Kellerman en el Campo de Valmy.

viernes, 4 de marzo de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO: ARNALDO OTEGI

            RAMON BELLO SERRANO

            Tras seguir con abatimiento la investidura de Pedro Sánchez uno llega a conclusiones inmorales. La política española es un fracaso de cristales y todo principió el día de la mentira. La degradación ha llegado al extremo de que el más viejo de los viejos en la política, recién salido de la cárcel, interpreta su historia reciente y la de lo por venir como llama de juventud. El más viejo agitador sacudió los dados. Habló de Fraga Iribarne, de las cárceles del Estado, del independentismo burgués catalán como ejemplo a seguir en el País Vasco, y todo ese trasunto se apareció, de un solo golpe en la investidura de Sánchez.  Se apareció la serpiente reptando por un mundo ya olvidado para deslindar claramente y no con parágrafos de estilo. Otegi debió celebrarlo por doble partida: envenenadores jóvenes capaces de llevar a San Jerónimo la cal viva a fuerza de besos en la boca. Es una plaga bíblica que ha hecho fortuna. La de la mentira. En las cortes de San Gil los jóvenes políticos, repulsivos, se encaraman al estrado y hablan de mentiras, aprendieron de sus mayores, hacen un parlamentarismo de pacotilla  –la mentira se deslizó como argumento de peso en el adanismo de Zapatero y ya contagió, por su facilidad, “mala novia” (JRJ) a todos y a todo.- ¿Era necesaria tanta saña, tanta acrimonia en el ejercicio de la calumnia política, tantas acusaciones de mentira? Albert Rivera recordó al presidente Suárez, a Fraga y a Carrillo, y habló del honor de sentirse español y de trabajar en y por su palabra –de honor.- Palabras sin valor ni autoridad moral para el arquitecto que cita a Maquiavelo y que olvidaba el amor por la liturgia del florentino, la de los grandes salones y la toga del magistrado. Otegi, el mismo día que salió de la cárcel, inscribió su nombre en el diario de sesiones del Congreso y fue objeto de consideración preferente. Los nuevos jefes de partido discutían si era o no hombre de paz o si fue o no preso político, al tiempo que los nacionalismos (el árbol y las nueces) lamentaban las violencias históricas padecidas y hasta el padecer presente. Y entonces se besaron en la boca juramentándose para esta novedosa paz.

Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24