viernes, 28 de noviembre de 2014

 

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: Javier Navarro

RAMÓN BELLO SERRANO

Juan Ramírez de Lucas y yo nos parábamos, en la acera del Milán, y nos decíamos lo mismo: <<Juan, tu colección de Arte Popular y el Museo Municipal debieron ser la misma cosa, excluyendo lo otro>> –no le pregunté yo la indemnización que cobraba por lo donado. <<Tengo que invitaros a una merienda, en el Toscana, en el Toscana>> –murió Juan y cerró el Toscana.- Juan, ya muy delgado, parecía esculpir cuadrantes a la antigua –como dice el Enrique VI de Shakespeare.- Poco que ver condon Javier Navarro, que remueve la tierra con una pala enorme, buscando los restos de Lorca –naturalmente en contra de la familia Lorca- y gasta una frente basta, patillas mal recortadas y una mirada forense, además de parecer llevar el casco siempre puesto a todo sitio –le cae bien el casco, como una grapa del 27.- He recordado a Juan a propósito del afán –el festín de Baltasar (G)- y a Lorca. (Heterodoxo, supersticioso y católico, todo a un tiempo y de una vez, como de forma precisa lo plasmó Miguel García Posada, los peces, los colores, la vida de ultratumba, voz devota, pero nunca malvada, como un Valle herético y de liturgia clara, primitivo al tiempo, melancolía del amor y la muerte, Lorca es, seguro, el whisky de Pepín Bello, el trueno de Calanda, la paranoia daliniana, el carboncillo de Palencia, aunque de forma tribal y primerísima, la luna, el agua, la eterna farmacia de las flores, como los niños de Calabria, que nadan antes que andan, Lorca, nacido gótico acabó románico, puro, inmutable y jeroglífico del sur, como una pagoda inviolable, violada todos los días desde Víznar, la voz de los metales, la voz de la plata, nuestro zaquizamí oculto, colombino, doméstico, nunca áspero, como el alejandrino clásico, pasando, con gracia y sin trabajo, las duras aduanas coloniales de antaño, para restar quedo y vivo, esbelto, casi temblando de luz)Y yo siempre le decía: <<Juan lo mejor del Museo, la colección y Gallardo, de lo demás piedad>> -y yo me decía: piedad, sí, pero nociva.- Espero que el desenterrador yerre con la pala. Al  pasar por Milán siempre recuerdo a Juan. Los dos éramos premio Graciano de periodismo. Y de merendar.

sábado, 22 de noviembre de 2014

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO : Felipe González

RAMÓN BELLO SERRANO

Él sólo era otra monarquía –quizá el hombre de Estado más importante del siglo pasado junto a Maura- y ha dicho lo que debía en tiempos difíciles cuando la democracia liberal sufre: el populismo español trae causa de la misma causa que alumbró a la ultraderecha de Francia y Dinamarca. Hay que tener una solidez de hierro y patriotismo para decirlo así: la causa ha creado a Podemos. Los partidos tradicionales traen causa de la democracia liberal (mercado y opinión libres) y del pacto. El pacto procuró los treinta años más calurosos y atractivos de España en toda su historia –no es extraño, por ello, que González gobernara catorce de esos años- que hoy están bajo amenaza. Pretender abrir el candado de la Constitución del 78, como ha prometido, en público, Pablo Iglesias, se diferencia poco (revalorizar los salarios y pensiones más bajos para mejorar su poder adquisitivocon cargo a la actividad de los mercados; frenar la inmigración y dar prioridad absoluta -a la bolivariana- en la búsqueda de empleo, el acceso a la vivienda y las ayudas sociales, y volver a industrializar el país imponiendo “protecciones razonables en las fronteras”, gravando las importaciones como contribuciones especiales y discriminando, a favor y so pretexto del débil, a los medios de comunicación de la democracia liberal) de las admoniciones del Frente Nacional. Pero basta con repasar su otra política de Estado (la internacional) por definición y coherencia contraria a Norteamérica y el atlantismo, para estar muy cerca de la causa que creó la respuesta al coste social de los recortes, al desempleo o a la tan nombrada desafección de la ciudadanía hacia la clase política. Aquí la discriminación resulta comprensiva con la fenomenología de siempre: podemos excedernos un poco cuando los otros estuvieron largos años instalados en algo más que el exceso –comprensión para Maduro, Morales y hasta para los moderados ayatolás.- Decir lo que dijo González, que comparó a Podemos con Le Pen, Grillo y la izquierda radical griega, quizá sea otro parágrafo patriota y necesario en estos tiempos que recuerdan tanto a los que llenaron de hastío y dolor a Europa.

viernes, 14 de noviembre de 2014

 

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: José Antonio Monago

RAMÓN BELLO SERRANO

Apaleados e indefensos. Desencantados y burlados. Fue por el tiempo del apoyo al muerto de Extremadura. El señor Monago, campeón de campeones, facturaba al tesoro una treintena de vuelos para ver a su novia y había que verle allí, muerto y jaleado, tras incurrir en testimonio falso. El bombero muerto sigue gobernando pese a que busque entierro pronto –nada hay peor que creer vivo a un muerto y recordarle, todos los días, los viajes a cargo de nuestros impuestos, aquellos que el otro prometió abrogar en campaña- y fue entonces cuando llegó el hombre para decir y decirnos: mañana vuelo a Australia, pero a otro viaje distinto, a decir que somos los únicos que crecemos. Fue por el tiempo –ya está dicho- en que un jugador de fortuna, se levantó de la mesa con nuestro honor y dinero. Y al tiempo que reía (y gozaba) usted y yo bajábamos la cabeza, en signo de impotencia, abandonados y burlados –y esa noche nos acostamos temprano: apaleados y prófugos.- Sin atriles (calla, calla) dijo que la consulta había sido un fracaso. Pero cuando pasó de las verdades simples a las compuestas –a la exhortación- bastaba con observar la cara feliz de Mas y la nuestra –la nuestra era desencajada y corrida- y el festejo que montaron en torno al Monago amante, para comprender (no lo digas, no lo digas) que la consulta había sido un éxito y que frente al éxito del otro, balbuceaban, amagaban con la fiscalía y, al final, ponían cara alegre a las pavorosas advertencias del triunfador. Sólo un peruano tuvo el arrojo de repetirse: el nacionalismo sólo trae ruina y violencia. Es capaz, es ilusión, es fiable, es cambio, es sentido común, es urgente, es concordia, es fuerte, es bueno, es necesario, es sincero –puede leerse en su página rajoy.es.- Los radicales (Rosa Díez, Albert Rivera) le pusieron una querella –radical es el radicalmente constitucional y, por ello, siempre es molesto- que desestimaron bien pronto: capaz, fiable y bueno. Y yo no tuve el valor, hasta hoy, en decirle a Rajoy que vivo burlado por un jugador de casino, que nos levantó la honra y el dinero con unas cajas de cartón y una baraja marcada. La manos las repartía un tipo con barba tocado con una manguera. La de Monago.

viernes, 7 de noviembre de 2014

​ANTÉTITULO: PERFILES
​TÍTULO: Isabel Pantoja
​RAMÓN BELLO SERRANO
​Isabel Pantoja se ofrece a la justicia en holocausto: el arqueo y recaudación de sus conciertos. Toda ella. Por entero. Niña Isabel. Así le llamaba Lauren Postigo, el grande –dejó novela póstuma y viuda sufriente.- Isabel, de camino a la ciudad doliente, se va entre la gente perdida que oye su canto, mezclada con el odioso coro (el matrimonio Muñoz Zaldívar) y hablándole a la prensa de cosas que es bueno callar, como bueno era hablar de ellas entonces –al inicio del pleito- y no ahora, despeñándose al cuarto foso. Isabel es el pecado doblado del pecado capital de la soberbia, de tan común insoportable. Muñoz la besó temblando en la boca, en la aldea del Rocío, y pasado el tiempo, cuando a la fuerza ahorcan, va ofreciendo dinero, de futuro, simonía de corrala, se pasó en la apuesta, fue imprudente, no supo levantar el campo y ofrecer combate, no es capitana de nada Isabel, prestando su persona, que mejora su voz y avecinda sus cantares, su presencia dada a la justicia en prenda, como un sacrificio en derrota, prevaliendo la angustia frente al ánimo, creyéndose poseedora de derechos, olvidando que a una petición justa (la suspensión de la condena) se ha de contestar con obras y en silencio. La Zaldívar espera. Como en otro canto (el del Infierno) espera avisada de quelidras, quién mejor que la Pantoja encerrada en la panza del toro de Falario para curar su fiebre de soberbia, derrotada y obligada a los amargos pasos. Dinos, Isabel, tú que lo sabes: ¿qué sabor tiene el oro? Cómo el destello del crisólito –Ez,10.- El oro fácil de Julián, no el oro sudado del concierto, el oro ebrio del grifo y jamás el oro honesto y grave, el oro cohechado, no el confesado y convencido de afanes. Dinos, Isabel, tú que lo sabes. Y tú te dices: si la buena voluntad persevera, <<por qué razón la violencia de los demás acorta la medida de mi mérito>>, la continencia es hoy ya para siempre un camino espléndido, sólo pido lo que todo el mundo tiene, aquí están los contratos y el lucro del mañana. Y no comprende (o sí) que está en la tripa del toro de bronce pronta al laberinto de Hampton, comprando su pleito en un golpe de melena.