viernes, 25 de diciembre de 2015

 

 

            ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Anatolio Kuraguin

            RAMÓN BELLO SERRANO

            El deshonor es el vidrio de la copa rota –una rotura de estrépito y súbita que da paso al cristal fracasado- pero nada hay en esta vida irrecuperable, siempre hay segundas oportunidades –hasta terceras y cuartas- y en ese oportunismo deberíamos encauzar la política. La política ya no es una magistratura ni siquiera cursus honorum: hay candidatos que perdieron sus altos cargos despojados del mandato del pueblo y persisten como si nada hubiere ocurrido, pasan del gobierno a la oposición arrastrando su cristalería hecha añicos. La mujer (y el hombre) resiste pese a no poder recomponerse, la carrera terminó, agradece y pasa el testigo, devuelve el favor público que te dimos, no hace falta que nos pagues nada, pero lleva consigo, siquiera un tiempo, como un dolor, el vidrio de la copa rota. Los magistrados harían bien en frecuentar lecturas. La lectura amplía el vocabulario, ejercita el ingenio, reivindica la retórica y es saludable para la política. Los políticos que se tildan de mentirosos han olvidado el diario de sesiones del congreso, saben bien poco de los grandes debates, ha tiempo que perdieron la dignidad y han pasado de puntillas por la reciente historia de España. Son un calco de Anatolio Kuraguin, al que un día mostraron la pierna cortada, despertando la piedad del príncipe Andrei –de una frivolidad que ha procurado el abandono de gran parte de los votantes. Pero el vidrio roto, con esfuerzo, puede recomponerse o, sin más, reponerse por una copa nueva. La carrera pública ha de ser un curso para gentes notables que unos acabarán más arriba a cambio de descartar a otros. No puede la mujer (o el hombre) acomodarse a lo que fuere tras perder su apuesta –y es cierto que la pérdida acarrea dolores, como cualquier pérdida, pero ha de enervarse cediendo el testigo gratamente y sin la trampa del cristal que corta- y es deseable volver a los discursos preparados, al hombre público que cultiva la lucha por ideales comunes o propios, tan lejanos al Kuraguin de Tolstoi, el hombre presto a tildar de mentiroso al adversario e incapaz de acerar una réplica. Ha de volver la animación sincera y la novedad de interés. Cristal nuevo.

 

viernes, 18 de diciembre de 2015



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Inicio del mensaje reenviado:

De: Ramon BELLO SERRANO <belloserranoramon@gmail.com>
Fecha: 14 de diciembre de 2015, 17:08:40 CET
Para: Ramon BELLO SERRANO <belloserranoramon@gmail.com>,  "ramonbelloserrano@yahoo.com" <ramonbelloserrano@yahoo.com>,  "belloabogados@icloud.com" <belloabogados@icloud.com>
Asunto: perfiles 19 diciembre 2015

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO: Harold Bloom

            RAMON BELLO SERRANO

            Leer es un acto feroz. Los libros no deben prestarse y han de ser propios –o apropiados-. Leer es conjugar nuestra soledad y disponerla como un airón frente a la muerte. Harold Bloom, hablando de Shakespeare, dijo que leerle no nos hará mejores pero puede que nos enseñe a oírnos cuando hablamos con nosotros mismos –y en ese oírse hay una repleción del mundo- y si Borges frecuentaba su apotegma (<<escribo para mí, para mis amigos y para atenuar el curso del tiempo>>) distinto al de Gertrude Stein (uno escribe para sí mismo y para los desconocidos), Bloom define admirablemente y lima: uno lee para sí mismo y para los desconocidos; y en esa lectura, tan primitiva y feroz, hay una llamada a quienes nunca conocerás, pero quizá se procure un encuentro –ocurren y, en raras ocasiones, concurren- digno, de ahí la “dignidad estética” de Baudelaire, algo que va más allá de lo que creyó ser su sillería o capítulo: la modernidad. Siendo la lectura indelegable nada hay peor que conocer a los escritores que uno admira. Conocerlos significa, de suyo y al menos, siempre, alteridad personal –aunque lo sea levísima- y la soledad de la lectura, como de su beligerancia frente al escritor, decaerá y será rival para lo que verdaderamente importa: cómo hablar con nosotros mismos. Esta es la razón (o la más afilada) por la que los profesores de literatura son incapaces de escribir dos líneas de seguido y son capaces de conocer –gozosamente- y frecuentar a los grandes escritores vivos y ensayar (otra forma de conocimiento igual de aburrida) algún librito con los muertos. Los escritores forzados a escribir biografías de otros escritores escriben libros donde el biografiado es una excusa y lo citan de manera descuidada y como un estorbo. Sea por dinero (el Dante de Montanelli) o por auténtica necesidad (el Rancé de Chautebriand) el corazón del lector ha de estar pagado de soberbia –el “encuentro” con el otro, si es que lo hay, es ajeno al mundo de los salones- pues leyendo quizá procure el poderse oír casualmente. Lo contrario es ruido. Hasta en Bloom hay humo cuando cita inexplicablemente a nuestro retórico profesor. Tan pesado.

 

sábado, 12 de diciembre de 2015

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Steiner

            RAMÓN BELLO SERRANO

            No nos quedan más comienzos –esa fue, en el café Varela, la inicial serenidad de leer a Steiner- aunque quizá el cansancio espiritual del siglo que acabó anuncie la vieja cronometría interior. Otra Navidad –en realidad es siempre la misma- se solapa –el mismo solapamiento- con la paradoja del hombre de ciencia: ¿qué hubo con antelación al nacimiento del universo? ¿Y cómo habría de ser esa medida no-temporal y su [no] cuantía? El inicio. La Palabra tiende (leía a Steiner arrimado a una terraza de estufa en la calle Preciados) à la eternidad dinámica del presente preñado en un sentido casi material del <<será>>. Cristo es un maestro oral. Su comienzo no es el nuestro pero nuestro comienzo siempre es suyo. Hubo un solo instante en que escribió en la arena de la playa –para deshacer la escritura que terminó de borrar el agua (nos acordamos de futuros que en realidad fueron) y los testigos de su escritura no dijeron nada del trazo o el rigor del pulso, o si lo escribió en griego para obviar el juego semántico y semítico. Como hubo un solo instante, el de las primeras tablas, en que Él escribió en hebreo. ¿Qué pasaba una hora antes del Big Bang –qué nombre tan pobre, René Char lo dijo así: le Grand Commenceur qué hacía? La creación es habla. Crear un ser es decirlo –y por ello sólo el Padre sabe el verdadero nombre de cada uno que Él dijo- y ese es un comienzo (el nuestro) de plena vivacidad moral –de ahí en ese querer volver al comienzo, progresando hacia atrás; de ahí, quizá, que la Navidad sea el milagro gratuito de la creación, el recuerdo perpetuo del primer comienzo-. Había ido al café Varela a preguntar por unos versos de mi padre –estaban enmarcados junto a otros versos premiados- que eran, al menos para mí, más que una alegoría: ¿cuáles fueron las primeras palabras, cómo comenzó la metáfora? El cansancio espiritual no es más que <<la atormentada búsqueda de los ritmos fonéticos y sintácticos>>. La matemática es elegante pero el error matemático no lo es. Sólo la certeza envejece. Habitamos el lenguaje y sus juegos. En la terraza otoñal del café Varela.

 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Ok From: Ramonbelloserrano Sent: Friday, December 04, 2015 11:42 AM To: Director La Tribuna ; Virgilio Liante ; jflopez@latribunadealbacete.es Subject: Fwd: perfiles 5 diciembre Ruego acuse por favor Enviado desde mi iPhone Inicio del mensaje reenviado: De: Ramon Bello Serrano <belloserranoramon@gmail.com> Fecha: 30 de noviembre de 2015, 20:03:51 CET Para: Bello abogados <belloserranoramon@gmail.com>, Bello abogados <ramonbelloserrano@yahoo.com>, Bello Bello <ramonbelloserrano34@yahoo.com> Asunto: perfiles 5 diciembre ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Antonio Baños RAMON BELLO SERRANO Antonio Baños es el comisario jefe de las CUP y todos los días azota el culo del presidente Mas. La grada asiste (imos) entusiasmada sin aceptar que las caricaturas preceden a las tragedias. Baños cada jornada gasta más apostura. Lo que pierde Mas lo gana Baños que ha dejado la bomba del anarquista por una chaqueta elegante y de fantasía para escarmiento de la del general Rodríguez -cherchez la femme.- Baños es un hombre gozoso que está a punto del coup d'État . Baños no sólo ha leído a Kant, también ha leído a Aristóteles, y sonríe contemplando la katharsis piadosa de Mas –sólo que hay un segundo paso además de la piedad para que la representación sea trágica: el terror.- Naturalmente facilitará la investidura y agitará la lex Cornelia: borrará el pasado para iluminar el futuro y en el entretanto proletarizará la historia. Pablo Iglesias habló un día de “tomar el cielo por asalto” (los analistas de mayor cintura, conociendo el ego de Iglesias, se detienen en los poemas de Hölderlin y en la recuperación de los titanes; lo de Marx y el doctor Kugelmann les (nos) parece demasiado sencillo) y es algo, este asalto, en lo que no cree Baños. Las Escrituras, nos dice San Agustín, enseñan cómo se va al cielo, no cómo es el cielo. Al cielo puede irse azotando el culo del presidente Mas –nada ha de prometerse (de ahí que el perfil asambleario sea agua derramándose en los juegos de manos de Antonio) de cómo ha de ser el camino y de los compañeros de viaje, por cuanto lo decisivo será el autentico procés, que no es el de Mas- y aceptando la república burguesa para volarla desde su adentro- que es manera, la del azote, de una cierta disciplina-. Si uno mira las cosas con perspectiva no agota su capacidad de sorpresa. Iglesias no acaba de sacudirse el sarro y acampa por entre los vodeviles de doña Manuela Carmena, al punto ya se le escapó la alcaldesa Colau –a la que es fácil (de ahí la perspectiva) imaginar como tricota en la revolució- y ha de frenar a Baños, el hombre que ha sido capaz de decirle a Rahola: “me llamo Antonio y no Antoni”. Esa es una intimación de respeto violento que anuncia al caricato el final del procés. Ramón Bello Serrano ABOGADO (col. 2142) MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569) MEDIADOR SANITARIO HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO belloabogados@icloud.com belloserranoramon@gmail.com www.belloabogados.com 967 21 66 21 967 10 09 03 Fax : 967 52 18 24 Marqués de Molins, 7, 4º 02001 ALBACETE