viernes, 30 de septiembre de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: César Luena 

RAMÓN BELLO SERRANO

César Luena, de garganta seca, terminó por abrazarse a Tarás Bulba, en la hoguera prendida por un patriota. Los patriotas como Page y Vara se quedaron en asombro tras el ucase editorial de El País –un editorial que ya está en la historia de España- y España asiste aquietada y suspensa al incendio que pretende apagar con honor el último de los hombres de Estado, el hombre que gallardamente soporta el odio, menos seco, pero también odio, es hombre viejo, como nosotros y ustedes, mayores de 45 años, quizá seamos esclavos e ignorantes gallegos, votantes de la división de plata, electores mediados por la espada de fuego que decapita en las manos de Bescansa, pero fue y sigue siendo de los nuestros, era toda una monarquía barroca, el patriota que mira asombrándose al odio pero el odio alimenta al odio, el odio arma nuevas caballerías, abroga la democracia representativa en el hedor y aliento negro del odio. Y le mira a Felipe, el odio, desde la tea obscura prendida en un diluvio de delirios, despojado de toda paz y entereza, así es el odio, así mide el odio, todo lo arruina el incendio, todo lo abrasa, excepto al odio mismo, que vela la mirada de Sánchez –todo empezó en un debate y en un insulto que era semilla- y que ha quedado como prendida en el mirar de Luena, 2 años contaba (menos de 45) cuando Felipe González armó una España digna, no necesitó a Bolívar, “y las madres lo enseñan a sus hijos / infundiéndoles fe y amor intenso / a lo grande, respeto a los valientes / que luchan por las caras libertades”, al Bolívar cierto de Rubén Darío, no al de los profesores que discriminan el sufragio del gallego esclavo, le bastó con un adarme de genio, de político de altura, quizá mañana esté presente en el funeral de otro grande en Judea. Un patriota. Tarás Bulba alquimia el odio en la arteria palpitante y ya descubierto, dispara a la pupila a Luena, ya no hay remedio, el odio se siente, es visible, y como la vergüenza hiede, quizá César Luena tras el fuego pueda hacer lo que el odio jamás quiere, mirar y decirse: el fuego sobra. Aunque el poste siga ardiendo matando el ideal de pronto, “con tu hocico diabólico, el duelo y espanto”.


viernes, 23 de septiembre de 2016

PERFILES 24 DE SEPTIEMBRE 2016 ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Olmos y Robles RAMÓN BELLO SERRANO En el escudo de la Guardia Civil hay un haz de líctores romanos que representa la Justicia y la Ley. Mi primer recuerdo de niño en casa de mis abuelos paternos era el de un tricornio colgado en el clavo de entrada. Cuando voy a la comandancia para asistir a un detenido sé que es la misma comandancia en la que vivió mi padre, estudiando la carrera libre y memorizando libros prestados paseando al mismo tiempo el patio y para ahuyentar el frío. En nuestro despacho, en lugar preferente, cuelga un azulejo enmarcado de reconocimiento a un cuerpo esforzado y sufrido que levantaba admiración al dar su vida en los años de plomo en lucha contra el terror vasco. Un primo hermano de mi padre desempeñó el empleo de Teniente Coronel –don Antonio Parrilla Bañón- y toda nuestra vida ha venido informada con un cierto sentido del honor y la decencia, humilde pero digna, del laborar severo del guardia civil. Felipe González, el único hombre de Estado que hoy tiene España, en su larga gobernación, distinguió muy pronto y desterró de las izquierdas los prejuicios inconsistentes que algunos defendían y rectificaron con nobleza más adelante. Hay imágenes imborrables. La del guardia llevando en brazos a una niña en la casa cuartel de Vic –y en segundo plano, una madre que lleva en un carrito al niño, abrazada al guardia que sangra- y que volvió a identificar, por las ropas, a las amigas de su hija salva, aquéllas muertas.- No me hagan ustedes mucho caso porque escribo desde el rencor. Sé que Olmos y Robles es una serie de televisión que pretende ser una comedia ligera. Sé que esa rivalidad entre el guardia atractivo y la no menos atractiva juez da lugar a escenas insoportablemente cursis. Y presumo que en el afán de los guionistas (escribir un guión no es fácil) no se alienta el hacer caricatura de la Guardia Civil. Creo que la Guardia Civil está indignada por presentarlos como “torpes”, “tontos” y “paletos”. Y que esa basca va redoblándose como una náusea. Es como basca, sí; eso es. Están en su derecho. Yo también estoy en el mío para decirlo. Olmos y Robles no son dos guardias civiles. Olmos y Robles son dos gilipollas.

viernes, 16 de septiembre de 2016

PERFILES 17 SEPTIEMBRE

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: MANUEL SÁNCHEZ DE DIOS 

RAMÓN BELLO SERRANO

Las responsabilidades políticas se solventan en las Cortes. Se es responsable por un voto mayoritario. En ese caso la responsabilidad cae sobre el reprobado de manera terminante o difusa. Cuando se pretende reprobar a todo un estilo de gobierno que de suyo discute el grado o alcance del reproche y sus consecuencias el antagonismo se resuelve en las urnas. Negarlo es políticamente atacar el libérrimo veredicto del votante. La responsabilidad política es exigible conforme al antiguo y bonancible derecho civil. Hay una responsabilidad propia, pero también la hay in eligendo e in vigilando. Y al fin la responsabilidad política tiende a ser puramente objetiva cuando el ciudadano reputa insoportable la política. Aquí hay dos posibilidades: se asumen de grado o se consulta al pueblo. Esto ha ocurrido ya en dos ocasiones y muy probablemente ocurra con el mismo  resultado otra tercera vez. Por eso la posición de Rajoy es más que legítima. Otra cosa son las responsabilidades penales y sus consecuencias políticas que nacen de aquéllas. La senadora Barberá es un ejemplo. Debió abandonar cuando su actividad era insostenible. Y al ser designada por las Cortes valencianas y no poder legitimarse  directamente en nuevas elecciones (ya sin el amparo del partido que aceptó su baja) su decisión de no dejar el sillón es políticamente insostenible y la contumacia deriva en inmoralidad -en el reglamento o norma no cabe su abuso o su ejercicio antisocial. Trasladar la responsabilidad política de esta decisión a Rajoy es injusto e impertinente. Barberá tiene derecho a pedir la baja pero no puede exigirse a su partido su expulsión sumaria por antidemocrática -e inmoral. Cuestión distinta es que a Rajoy le afecte objetivamente. No parece que el último resultado electoral así lo indicare. El profesor Sánchez de Dios tiene un soberbio ensayo precisamente publicado en la Revista de las Cortes Generales del año 2006 - "Nueva perspectiva de la responsabilidad política: teoría de la agencia". El profesor dicta una lección rigurosa a sus compañeros, también profesores, de la misma Universidad Complutense, empeñados en abrogar nuestra democracia liberal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 9 de septiembre de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Albert Camus RAMÓN BELLO SERRANO Rafael Hernando fue jaleado en Génova. Los cronistas parlamentarios, sin excepción, dieron la victoria a Rajoy –una victoria que vale muy poco, cierto, pero las victorias en el foro son distintas y distantes, lo son en el momento- coronada por una larga cambiada de Hernando. A Hernando le perdonan pocas cosas –y eso lleva ganado, a Rajoy no le perdonan nada- y Rafael con ese deje destemplado vino a decir lo que no puede decirse desde el partido mayoritario. Que los becarios van demasiado aprisa y que confunden la política con el poder –los profesores ya están muy vistos para desilusión del alumnado-y que hay que saber ganar, desde luego, pero el saber ganar implica el haber perdido alguna vez –de ahí la medida.- Si Sánchez estuviera en la posición de Rajoy y Rajoy no se abstuviere a Rajoy le dirían lo que Iglesias estuvo a punto de decirle en el debate. Le dirían poco menos que fascista, que esperaba ganar arteramente lo que perdió en las urnas y que, naturalmente, España le importaba muy poco. O nada. Los políticos pisaverdes hablan de “hacer pedagogía”. La pedagogía es cristalina: la derecha española viene manchada por la dictadura franquista y esa mancha, como un sacramento venal, le persigue y le perseguirá siempre. Doble vara: lo que hace Sánchez puede ser un error pero es legítimo. Lo que pretende Rajoy (armar un gobierno en minoría mayoritaria) es corrompernos a todos, incluidos los votantes, que solventan las responsabilidades políticas cuando votan libremente. Estas cosas Hernando las tildó como injustas, perversas, codiciosas, de contienda, de altanería y fanfarria, en su epístola a los asustados diputados de Sánchez, deseosos de abstenerse para asegurarse su pan cuatro años. Y esa epístola –tan difícil cuando se cierra el debate desde la bancada del partido que sustenta al gobierno en funciones- es de una sencillez clara. Es una falta de respeto a los españoles que han votado mayoritariamente a Rajoy en dos ocasiones –a Rajoy y no a otro.- Allí donde hay desprecio hay fascismo, aunque temo que los profesores y los aseados becarios, sepan poco o nada del viejo Albert.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Perfiles 3 de septiembre de 2016

 

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: Tarás Bulba

RAMÓN BELLO SERRANO

El gran personaje de Gogol es un hombre dedicado a comprar almas muertas –las almas muertas seguían censadas (el censo era vago y dificultoso) y  Chichikov, previa compra, pagaría a sus muertos censados, recibiría subsidios y podría presentarse ante quien fuere como propietario y dueño de un millar de almas, presente ante una dama de provincias con buena dote y poder gobernar su Barataria, no como Panza y sí como duque-. ¿No quedan teólogos en Salamanca? Hoy se piden hombres de Estado para procurar la gobernación de España –capacidad de liderazgo que diría Aznar- pero Europa es un corolario infinito de medianía. Chichikov es sólo una dispensa o motivo que Gogol arma para hacer pasar por su novela a los avaros, vagos, despreocupados y anticuados señores (también una señora formidable) dispuestos a transmitir, en documento público, sus almas muertas. La crítica fácil pensó que Nicolás Gogol, felicísimo admirador de Cervantes, trazaba un paralelismo sencillo entre don Quijote y el señor Chichikov –y el criado Petrushka y Sancho- pero la facilidad siempre ha sido mala novia (Juan Ramón dijo) y lo cierto era –y es- que Almas muertas es una gran novela y como gran novela que es compendia las pasiones bajas nacidas de los tipos mediocres –y la medianía les salva, pues la pasión baja puede fluir del hombre de genio- y al punto Chichikov, por común sentido, acaba por comprar almas y votos que podrían llevarle a la gobernanza no del Imperio y sí (aunque Nicolás Gogol no se pronuncie) de una república pequeña y menor. Tipos como los pobladores de la Carrera de San Jerónimo (jefes de partido) ayunos del mínimo catecismo y afiebrados de sus bajas pasiones. Profesores jóvenes e impostados y viejos carlistones hoy sin trabuco (hoy no es ayer) que escuchan al comprador venido a menos. Todos. Salvo uno. Hay uno que no está en la novela. Un tipo bronco, litigioso y que odia, incapaz de un mínimo reparo de democrática liturgia, y que como todos los tipos que odian siempre pierden y pierden –pretenden ganancia sombría y no la ganancia de pacotilla y en balde del héroe de Almas muertas-. Es don Pedro Sánchez. Tarás Bulba en llamas.