viernes, 2 de septiembre de 2016

Perfiles 3 de septiembre de 2016

 

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: Tarás Bulba

RAMÓN BELLO SERRANO

El gran personaje de Gogol es un hombre dedicado a comprar almas muertas –las almas muertas seguían censadas (el censo era vago y dificultoso) y  Chichikov, previa compra, pagaría a sus muertos censados, recibiría subsidios y podría presentarse ante quien fuere como propietario y dueño de un millar de almas, presente ante una dama de provincias con buena dote y poder gobernar su Barataria, no como Panza y sí como duque-. ¿No quedan teólogos en Salamanca? Hoy se piden hombres de Estado para procurar la gobernación de España –capacidad de liderazgo que diría Aznar- pero Europa es un corolario infinito de medianía. Chichikov es sólo una dispensa o motivo que Gogol arma para hacer pasar por su novela a los avaros, vagos, despreocupados y anticuados señores (también una señora formidable) dispuestos a transmitir, en documento público, sus almas muertas. La crítica fácil pensó que Nicolás Gogol, felicísimo admirador de Cervantes, trazaba un paralelismo sencillo entre don Quijote y el señor Chichikov –y el criado Petrushka y Sancho- pero la facilidad siempre ha sido mala novia (Juan Ramón dijo) y lo cierto era –y es- que Almas muertas es una gran novela y como gran novela que es compendia las pasiones bajas nacidas de los tipos mediocres –y la medianía les salva, pues la pasión baja puede fluir del hombre de genio- y al punto Chichikov, por común sentido, acaba por comprar almas y votos que podrían llevarle a la gobernanza no del Imperio y sí (aunque Nicolás Gogol no se pronuncie) de una república pequeña y menor. Tipos como los pobladores de la Carrera de San Jerónimo (jefes de partido) ayunos del mínimo catecismo y afiebrados de sus bajas pasiones. Profesores jóvenes e impostados y viejos carlistones hoy sin trabuco (hoy no es ayer) que escuchan al comprador venido a menos. Todos. Salvo uno. Hay uno que no está en la novela. Un tipo bronco, litigioso y que odia, incapaz de un mínimo reparo de democrática liturgia, y que como todos los tipos que odian siempre pierden y pierden –pretenden ganancia sombría y no la ganancia de pacotilla y en balde del héroe de Almas muertas-. Es don Pedro Sánchez. Tarás Bulba en llamas.

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