ANTETÍTULO: PERFILES
TÍTULO: Erdogan
RAMÓN BELLO SERRANO
Seguir el golpe de Estado turco en directo y televisado es una experiencia fascinante. Lo singular era ir más allá de la información –su comentario. En lo más íntimo de Occidente se quería la Turquía laica de Atatúrk. Muy pocos fueron los que al inicio, cuando el golpe pareció rápido y del grueso del ejército, antepusieron la democracia formal turca al interés europeo. Callaba Europa y tras la tardía condena de Obama se sumaron otras condenas en sordina. Erdogan dice que Europa trata con prejuicios a Turquía y ha mostrado el sultanato en todo su horror. Atatúrk es historia. Erdogan la escribe en vivo, televisada, tal y como asistimos cuando el golpe. Las tibias reacciones han reforzado a Erdogan que se comporta como un genio de la propaganda –sostener a la gente en las calles para desplegar todo el peso del poder- y nadie puede toserle en Europa. Con el golpe el ejército de un país de la Alianza Atlántica cobraba legitimidad a fuerza en decantarse en su alma más europea. Con el golpe fracasado el ejército depende de Erdogan y la OTAN sobrelleva variados escenarios –todos son malos.- Esperar a que la provocación sea intolerable (no basta con recuperar la pena de muerte; la línea roja sería la aplicación retroactiva como una borrachera de poder) sería la menos mala de todas. Si Erdogan se enroca pudrirá el conflicto. Europa ya no es Europa. Inglaterra ha vuelto a su espléndido aislamiento y Norteamérica a la doctrina Monroe. La Unión Europea es un ídolo de barro germanizado rodeada de una Francia desmoralizada que linda con el frente ruso. Con golpe o sin golpe todo era –y es- malo. Lo primero que hizo la Unión Soviética fue solicitar su ingreso en la Alianza Atlántica el 31 de marzo de 1954 –el presidente Calvo Sotelo dictó una lección memorable de política exterior en el congreso a la bancada de González, ya en el gobierno y con el mal trago del referéndum-. El Pacto de Varsovia fue el desenlace natural del gran anhelo de la Alianza: integrar la Alemania vencida. Hoy la Alianza es un ingobernable mosaico. La Sublime Puerta lo sabe. Y Erdogan se prepara para negociar de potencia a potencia. Otro éxito de Obama.