sábado, 26 de septiembre de 2015

            ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Osama

            RAMÓN BELLO SERRANO

            La esperanza es habladora. Hablar poco o nada –mejor no decir nada- quizá mejor que lacrimatorios o botellas de lágrimas –terra damnata-. En la prosperidad. Mejor. Siempre hay algo mejor –mejoría de lo menos bueno- pese a que el tiempo tiene sus rarezas: una de ellas, que no la mejor: lo mejor es enemigo de lo bueno. Vallaud-Belkazem es la ministro de Educación francesa que ha impuesto el dictado en las aulas. La libertad principia en las iteradas llamadas de la lengua. La educación antigua remanece en Francia: centralismo, solidaridad, himno y patria común –la madre patria.- Valores republicanos (patriotismo republicano dijo el tipo que confundió lo mejor con lo bueno: España concepto discutido y discutible) grabados al tuétano de la izquierda francesa. Mañana: gente de mano suelta. Los refugiados hablan poco o nada –mejor no decir nada; llegar a puerto cuanto antes; dispuestos a competir por un buen dictado en las aulas- y nos recuerdan el hambre, la desidia, el marasmo y el miedo: el medievo. Son refugiados religados en el fútbol –olvidamos a los perezosos califas (nuestros) tolerantes- y en lo bueno, todo es un subseguirse sin pausa en el refugiado –acepta la decimación (los cadáveres de playa), no discute ni distingue, qué mejor que un buen dictado; qué mejor que el descanso junto a la llama de la lengua; qué mejor (lo bueno no pretende mejoría de fuerza aunque sí de grado) que la lealtad buena y la condolencia nuestra –es el dolor que ayudamos a llevar, que conllevamos, el dolor bueno frente al discurso público entusiasta, mejor, mejor, más lejos, ultra, ultraísmo, mejor calla y no digas nada, calla y ora-, ese refugiado en Getafe, Osama, les llaman migradores, se quedan a cambio de nada, nada tienen, no mejoran nuestro  legitimario tercio, pero anuncian lo bueno que hay a ras (como lo malo) si escarbas un poco: da un poco de lo tuyo; dar un poco es siempre bueno, ya dar supera a la promesa de dar mejor, eso se enseñaba en los dictados de la escuela –“hizo el mar de metal fundido, de diez codos de borde a borde”- . Lacrimatorios. Botellas de lágrimas. Despabiladeras. Siempre sacando a su pueblo de Egipto. 

 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Sábado 19 de septiembre ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: San Patricio RAMÓN BELLO SERRANO Nuevo libro o mapa sobre las puertas de acceso al infierno. Lo firma Fermín Bocos y es un libro espléndido. El más soberbio de los escritores (soberbia doblada de soberbia es legar al mundo la Divina Comedia) no orilló a nadie. En el círculo octavo por arriba de los traidores Dante reunió a los fraudulentos a los que calificó con precisión rara en un florentino: seductores, aduladores, simoníacos, adivinos, barateros, hipócritas, ladrones, malos consejeros, sembradores de escándalos y falsificadores. Juan Pablo II asombró al mundo cuando negó la realidad del infierno como dimensión eterna de fuego (Judas roído permanentemente por los dientes de Lucifer) y habló de la ausencia de Dios en el corazón de los condenados, un estado de obscuridad del alma –querida y perseguida de suyo.- Benedicto XVI le corrigió enseguida, pero nadie ha escrito palabras más bellas que el alemán en sus estudios escatológicos. Francisco, que es un pontífice de singular contradicción, nacido jesuita y queriéndose franciscano –que yo creo que es uno de los muchos modos de ser peronista- habla poco de estas cosas. El caballero Owen, librepensador, se conmovió al escuchar la historia del pozo que San Patricio había hecho cavar en Irlanda para meter en él a sus feligreses incrédulos, con la finalidad de que atisbaran (aquí no eran las puertas de Bocos, era un hoyo de caber media docena de hombres, y lo suficientemente profundo para observar) las espantosas torturas del infierno. Volvieron y atestiguaron (y eran tiempos los de San Patricio donde los testigos se cuidaban mucho de mentir en asuntos de religión) que verdaderamente el infierno era no tener piedad, además de no resultar lícito compadecerse del castigo sufrido por justicia –divina-. Confirmaron la idea de Santo Tomás o de los Domini Canes- y el caballero Owen, más versado, regresó con un memorial de los medios punitivos del diablo con el que dijo haber sostenido una entrevista. Miles de peregrinos se asomaron al pozo de San Patricio hasta que el papa Alejandro VI, padre de César y Lucrecia Borgia, lo clausuró con autoridad y declaró su impostura. Pero siempre hay picaportes –los de don Juan Benet.

viernes, 11 de septiembre de 2015


12 septiembre 2015

 

            ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Marqués de Olivara

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Las últimas cartas que recibí de Ruiz Mateos las remitía como marqués de Olivara. El ministerio de Justicia por Orden de 24 de agosto de 1982 habilitó el marquesado concedido por la Serenísima República de San Marino, marquesado hoy vacante, tras la muerte de don José María. Felipe González, hoy remaneciendo y vuelto de los libros de la historia de España como el patriota que necesitábamos todos, le dobló el pulso a García Pelayo, presidente del Tribunal Constitucional. El decreto de expropiación de RUMASA era inconstitucional de la cruz a la raya y Felipe le dijo al jurista probo y capaz: si tumbas la expropiación cae el primer gobierno socialista de la democracia. García Pelayo ejercitó su voto de calidad y luego se marchó a morir a Caracas remordiéndose en su conciencia de jurista –eran otros tiempos, otros caballeros- con el pulso doblado, primera causa de la politización incurable del TC. Ocurría, entonces, que si uno defendía el derecho de Ruiz Mateos a una sentencia no afectada de política, José María te enviaba una carta manuscrita al periódico, agradecido por el gesto. El marqués de Olivara había contratado una agencia que detectaba cualquier opinión en los periódicos de España que hablase de su asunto –y justamente fue ya siempre su asunto- y no fallaba en acusar recibo –hubo otra agencia, otra historia, que remitía los discursos de Saddam en Tikrit, con un breve de su ministro, de puño y letra, Izzat Ibrahim al Duri, a propósito de la guerra con Irán, dirigidos al periódico y tildándome de funcionario experto en carros de combate.- Ruiz Mateos siempre gastaba americana cruzada, que en la madurez espigada requiere de su abrochado interior, pero ya en la vejez don José María sólo se abotonaba el botón intermedio y a la vista, ocultando el cuerpo flojo del anciano. Cuando emitió nuevos pagarés todos sabían que no les haría frente porque esa lucha ya no era su lucha y la justicia flaneaba por la frente de piedra del marqués –murió Boyer, apareció Vargas y murió Elena Arnedo, la ruina llama a la ruina, como la dicha a la dicha.- Probablemente fue más que un canalla. También lo fue el Decreto-Ley 2/1983.




Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24 



sábado, 5 de septiembre de 2015

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: Orwell

RAMÓN BELLO SERRANO

He dedicado el mes de agosto a leer a Orwell. En el entretanto, los últimos días de julio, apuré la primera parte del tomo VIII de las Obras Completas de Ratzinger –escritos sobre eclesiología y ecumenismo- y rematé con las Memorias del indómito cardenal Mindszenty. A Orwell lo buscaron los comunistas españoles para asesinarlo en nuestra guerra civil. Orwell, un hombre a la izquierda de la izquierda, en su Homenaje a Cataluña, ya escribió que la guerra no era una guerra por la democracia, “un puro camelo” –una democracia como se entiende en Inglaterra o Francia- y que, caso de ganarse la guerra por el bando republicano, “a la vista que la ocasión para implantar una dictadura del proletariado, ya había pasado”, la victoria acabaría en alguna forma de fascismo. En sus Ensayos, en plena guerra mundial, Orwell hablaba de las Brigadas Internacionales y distinguía entre el arrojo particular de los milicianos y la manipulación horrorosa que sufrieron, hasta la traición más honda, de los comisarios de Stalin –naturalmente habla de Albacete.- Lo milagroso es que salvara la vida tras publicar Rebelión en la Granja (libro que deberían repasar los profesores de Podemos) que es el primer libro de un gran escritor de izquierda contrario al monstruo soviético –los aliados entregaron a los rusos  miles de ejemplares para no desairar a Stalin- y más milagroso todavía que sus lectores –de ayer y de hoy- sobrevivieran a 1984 el libro más devastador que he leído en mi vida. Felipe González, que es el gran patriota que España ha encontrado para batallar al fascismo catalán, recordaba hace bien poco, en una carta abierta y directa a los catalanes, muchos de los claros argumentos de Orwell referidos a los años 30. Es, en este sentido y de manera analógica, un hombre que ha ido combatiendo, día a día, con dolorosa tristeza, los desmanes del nacionalismo catalán, de tal suerte que hoy muchos de los profesores de Iglesias lo llaman y tienen por un hombre de derechas. Quizá González tenga algo juvenil del señor Comstock (Que no muera la aspidistra) y nada, por fortuna, de La hija del clérigo.