viernes, 27 de enero de 2017

Perfiles 27 enero de 2017

            ANTETITULO: PERFILES

            TÍTULO: Ronald Reagan 

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Los aventureros de la política vienen a comparar a Trump con Reagan. Reagan fue un gigante de la política que coincidió con otros dos gigantes en los instantes decisivos del pasado siglo. Los tres fueron reconocidos por variados logros de su política doméstica y por uno esencial: acabaron con el comunismo en triunfo moral, gracias a la libertad de mercado, de opinión y de culto. El diccionario de Oxford acaba de incorporar a la señora Thatcher tras la espera reglada que exige el diccionario y que cuenta a partir del fallecimiento para tener una distancia pública y una prudencia natural. La señora Thatcher cuenta en sus memorias -<<Los años de Downing Street>>- sus esfuerzos por sujetar a Reagan, deseoso de llegar a acuerdos con la Unión Soviética de modo rápido y con garantías poco medidas. Reagan (y me sorprende que estos mismos términos yo los abordara en este periódico –mi colaboración viene de muy antiguo) abanderó una premisa simple a la que denominó Iniciativa de Defensa Estratégica. La modernización del ejército novaría la empresa civil de tal suerte que la competitividad amparada por la libertad de mercado colapsaría el régimen soviético incapaz de equipararse militarmente so pena de hundir a las repúblicas y satélites en la pobreza absoluta. Aquella tecnología (que se denominó de <<doble uso>> y que nació de la industria armamentista, con objetivo disuasorio, permitió el salto tecnológico que hoy disfrutamos) acabó con el muro de Berlín y deshizo la Unión Soviética. Faltaba el tercero. La política de gran capitular exige una moralidad contundente y de poca fisura. El tridente lo completó Juan Pablo II que desde su Polonia sojuzgada exhibió fibra y musculatura para retomar la tradición judeocristiana como imprescindible en la historia de Occidente. La Thatcher lo cuenta muy bien (“no era momentos de indecisiones”) y América despidió a Reagan como uno de sus grandes presidentes de todos los tiempos –al polaco lo hicieron santo casi súbito.- Fukuyama retomó a Hegel y afirmó que la historia había terminado. Nadie esperaba el retorno de las almas llenas de escorpiones. Ni a este tipo viciado y lleno de malicia.




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Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

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Marqués de Molins, 7, 4º 02001 ALBACETE

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viernes, 20 de enero de 2017

Perfiles 21 enero de 2017

            ANTETITULO: PERFILES

            TÍTULO: Theresa May

            RAMÓN BELLO SERRANO

            La libra esterlina celebró al alza el anuncio. Egoísta y sin prejuicios Theresa May apuntala, junto al presidente Trump, el final de Occidente tal y como lo conocimos los hombres del siglo XX –seguimos siendo del mismo siglo, por vocación, religándonos hoy en la nostalgia- y ese final se aparece en una formidable coalición de necedades: desde la familia Le Pen al fortificado Putin –el ruso que se ha tomado el desquite.- ¿Qué garantía había para los defensores de Occidente? El capitalismo –dijeron muchos.- Pero no es la garantía material, sino la moral de un pueblo lo que constituye el crédito público. La moralidad era la unión económica y militar en una gavilla de directivas civiles. Las grandes palabras eran los grandes tratados: el de la Unión Europea y el pacto defensivo atlántico, la OTAN. Hemos vuelto al período de entreguerras, a la fortaleza alemana –hoy su rearme moral-, el espléndido aislamiento  del Reino Unido, una debilitada Francia y la Rusia renacida de Putin. Y más allá, la doctrina Monroe, cierto que enarbolada por un tipo con modales de cochero. Los magistrados alemanes rechazan ilegalizar a los neonazis (“ya no son un peligro para la democracia”) al tiempo que Mein kampf se alza a los primeros puestos de venta. Falta liderazgo político –se arguye- cuando en realidad falta liderazgo moral –y la política es una de las moralidades más altas- y existen pruebas irrecusables que así lo confirman todos los días. La primera ministra ha cambiado su aspecto caballar (un caballo pío) por un nuevo corte y peinado desde la navaja  de Ockham.  Ha pasado la hoja por toda aquella barba rara y sucia de una Europa unida que acabará con dos generaciones –sabemos que cada generación es de treinta y tres años, la vida de Cristo; Cristo es el prototipo de todo, dirá siempre Chateaubriand en sus celebradas Memorias de ultratumba.- La señora May gustosamente ha puesto un ataúd bajo su cama, tal y como hacía Benedicto XIV, pero no para su cuerpecito de golondrina, como el Papa, sino para asegurar el deceso de la Europa que detesta. La libra sirve de barniz o corladura a la copa que bebe la muy gastada dama en su isla libre de barbada.

viernes, 13 de enero de 2017

Perfiles 14.01.2017 ANTETITULO: PERFILES TÍTULO: Calígula RAMÓN BELLO SERRANO El Massachusetss puritano prohibió durante una veintena de años la Navidad por recrear las festividades paganas y hace bien poco, el Tabernáculo de la Verdad de Carolina del Sur, ahorcó a un Papá Noel para no dejar dudas sobre este punto. Lo dejó escrito Jacques Barzun en un libro memorable: “Del amanecer a la decadencia”. Las conclusiones de Barzun son las de Spengler y hasta cierto punto las de Toynbee. Samuel P. Huntington confirmó la decadencia como una lucha desigual que reconfiguraría el orden mundial (“El choque de civilizaciones”) y sólo nos alivió la audacia de Francis Fukuyama que se reafirmó en la vieja conclusión hegeliana, Napoleón mediante, en “¿El fin de la historia?”. En el entretanto Yuval Noah Harari vuelve su mirada al futuro con “Homo Deus. Breve historia del mañana”, libro que me dice bien poco quizá por deformación periodística –la decadencia la resumió de forma precisa y crudelísima Oriana Fallaci en “La rabia y el orgullo”; es una decadencia beligerante y en pie capaz de luchar que ataca la futilidad y el absurdo como algo normal.- A Fallaci, en cáncer terminal, la declararon proscrita su compañeros que no hubiesen pestañeado asistiendo a la ejecución del Papá Noel con tal de disfrutar su vida muelle por entre las ruinas de Occidente. El aquietamiento y la cobardía ha inundado a Occidente de fascismo hostil a las costumbres democráticas (aburridas) costumbre que genera paz y orden. Ya no hay paz ni orden en Estados Unidos, Francia vive desordenada hace ya tiempo, hasta España sufre la amenaza de Pablo Iglesias, no tan distante a las otras –en realidad la misma cosa como dijera Felipe González, el último patriota.- Barzun advierte que para el siglo XVIII, el arte gótico, la escolástica y la vida pía, eran la encarnación de la barbarie. Olvidaban que Tomás de Aquino, el gran sintetizador, estuvo a punto de ser excomulgado en dos ocasiones. En la primera rueda de prensa de Calígula advirtió señalando con el dedo: habrá muro, proteccionismo económico y desconsideraciones a la prensa libre. Se sacudió de un manotazo a los Padres fundadores y mostró tatuada en el alma las tres kas de la infamia.

viernes, 6 de enero de 2017

ANTETÍTULO : PERFILES
TÍTULO:  Francisco Umbral
RAMÓN BELLO SERRANO
Ya nadie habla de Umbral, me decía mi padre hace bien poco, sin duda
el mejor prosista del siglo XX,  tuvo la mala suerte de morirse el
mismo día que un  futbolista, Antonio Puerta, escribiste, muerte
súbita, yo recuerdo que mi padre fue el primero que me habló de
Umbral, recortaba sus columnas de periódico, y hoy terminé de
revisitar La noche que llegué al Café Gijón, en casa de mis suegros,
en la mesilla de noche de la habitación de María Engracia, en Hellín,
hay una comanda pagada de dos menús del Gijón, 3.000 pesetas fueron, a
modo de separa páginas, una tarde que acompañé a mi padre al Consejo
General de la Abogacía, a dos pasos del Gijón, de un ejemplar que mi
padre firmó como suyo en Ciudad Real, el 10 de noviembre de 1978,
tercera edición en Destino, muchas ediciones para Umbral, le dije a mi
padre hace unos meses, supongo que remanecerá, no como los escritores
de caudal y sí como el articulista categórico, empleado en la ráfaga
de tiempo, el tiempo que se dispone para escribir la crónica, no más
de una veintena de minutos, como un soneto, un soneto es una sola
puñalada de la luz, nos gustaba esa definición tan umbraliana, los
grandes columnistas eran lirismo, en Umbral hay un poeta
extraordinario, has visto, me comentaba en ocasiones mi padre, has
visto que su columna de hoy son sonetos encadenados, endecasílabos y
alejandrinos, te fijaste bien, son alejandrinos, me decía mi padre con
el mirar brillante, supongo que el mismo mirar con el que acotaba
párrafos y nombres de ese libro, el del Café Gijón, ayer seguí con los
dedos cómo había escrito “vejez”, en la página 145, y pude sentir el
pulso como fueron trazadas las letras, yo anoto igual, a lápiz, por
eso tengo mis libros, éste libro de Umbral ha sido una excepción, mi
Proust tardío no son los tomos anotados de mi padre, necesito mi
espacio propio,  le dije, pero otras dos excepciones las hubo,
espléndidas, tal y como gustaba decir mi padre, Spengler y Toynbee,
dos propagandistas alemanes le dije venenosamente, le miré como
cerraba un libro de poemas de Joaquín Sabina, Umbral es mejor, pero
Sabina es muy bueno, y ya nos callamos, aunque reímos un rato.