viernes, 26 de diciembre de 2014

​ANTÉTITULO: PERFILES ​TÍTULO: José Castro ​RAMÓN BELLO SERRANO ​Flacos favores los han sido. La gente no comparte los cordajes del discurso. El discurso de Horrach, del afilado Roca (afilado como el filo de un buen fajo) y hasta de la abogacía del Estado. Castro de un golpe (esperado) ha dispuesto el banco corrido de la procesada –quizá haya sido el único favor de toda la instrucción a doña Cristina: salir del celofán del afiladísimo Roca y del repostero Horrach –y así presentar las armas (de mujer) a favor del joven caballero (que no anciano) y de sus hijos, haciendo el levítico sacrificio de alzarse por encima del código en una palmera triunfante de amor-, y en ese banco empezará a madurar la simpatía del pueblo, siempre y cuando la soberbia deje paso al grand style, basta una anécdota para cambiar la polaridad de un afecto-. La gente. La gente elude la bruma (y la broma) y está deseosa de aceptar lo soportable. En realidad las rentas del dolor de doña Cristina (hoy ya un dolor inervado) deben hacerlo soportarlo a la larga –y aquí ayudó poco el héroe incorrupto al que pitaron luego en las calles de Palma- y obviar a las gentes de vitrina que la aconsejaron mal (quizá en la hora de las vacilaciones pudo, otro mejor consejo, doblar el pulso para beneficio de todos y del joven rey, su hermano, que no el anciano) y acabadas de dar las cartas, de una vez, propiciarle, a Cristina, el volver la vista hacia atrás (cosa que no ha hecho) y verás mejor, “hacia el mismo incipiente, ciego y trágico espíritu germinado en la oscuridad de las aguas y dominado por el tropismo”. Esta apreciación del ingeniero (Saúl ante Samuel- otro monarquismo) haría conjugable el deber de no rendirse ante el juez Castro (una teofanía de lo justo como valor religioso y moralidad pública) y redimirse a gente que va más allá de los patriotas de balcón. José Castro Aragón parece un vaquero sacado de una película de Pérez-Dulce, gasta voz como de ardientes aguas, el pecho al aire, de estilo guerrillero, ajeno al horizonte de los compromisos, memoria celosa que archiva y archiva, no defrauda ni engaña –frente a Horrach, escritos sin errores, sólo que hay verdad, la de Castro, puesto que hay errores, la verdad sin error no es de este mundo, quizá tampoco del otro- para lección del afilado Roca, putativo padre de la Constitución que a todos nos obligaba –y obliga- y que hoy asoma la frente del fin.

viernes, 19 de diciembre de 2014

​ANTÉTITULO: PERFILES ​TÍTULO: Sir Ridley ​RAMÓN BELLO SERRANO ​La memoria o es litigiosa o es nada. Y el litigio en nada se parece a un permanente dolor de muelas. Voy a ver el Moisés de Ridley Scott. Y salgo con un interminable dolor de cabeza. El final es el de Moisés cincelando, de propia mano, las Tablas de la Ley dictadas por un mocoso. Moisés porta espada y jamás cayado. Ramsés es tonto e indigno –sus generales se dicen de usted- y me parece asistir a una blanca blasfemia. Imagino a los niños preguntando a los padres y a los padres en pleno litigio –todo lo malo atesora su lado bueno- recordando el Éxodo, el libro definitorio del Antiguo Testamento. La casualidad ha querido que a la par del estreno de Exodus: Dioses y Reyes, la BAC entregara la cuarta entrega (sin entrega no hay memoria y sí pobre entreguismo y soberbia) de la obra completa de Ratzinger, su tesis doctoral sobre el pueblo y casa de Dios en la doctrina de San Agustín, el pueblo, en fin, del que el desmemoriado Scott (su desmemoria es culpable pues no desconoce la realidad, tampoco la reinterpreta –no lo pretende- y se limita a firmar un producto atractivo, aunque plano, insolvente y pesado : pesado es lo peor que puede decirse de cualquier ejercicio memorístico, caso de este Moisés) usa y abusa en su película boba. El Moisés de Cecil B. DeMille llevaba en el mirar la memoria íntegra del cristianismo (hasta se adivinaba al Moisés que remanece en la Transfiguración) y el mejor memorialista, Chautebriand, dedicó su libro cuarto de El Genio del Cristianismo, a las “Objeciones sobre el sistema de Moisés”. Porque toda memoria ha de ser objetable para mostrarse vigorosa. Yo miraba en derredor mío, en el cine, y recordaba al mar de Suf, la roca del Horeb y la teofanía (en esto mi memoria sí es firme y por ello en permanente litigio) y sentía tal dolor de corazón, no sabía cómo decir a los niños que apelaban a la memoria de los padres, para condenar la desmemoria fatua, que Moisés no era la espada de purpurina de Christian Bale, y que era toda la memoria de las tablas del Testimonio. Sir Ridley desmemorió el habernos dado Blade Runner por su banalidad fácil. Facilidad, mala novia, que ya dijera Juan Ramón. belloserranoramon@gmail.com

viernes, 12 de diciembre de 2014

 

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: Cayo Lara

RAMÓN BELLO SERRANO

La trinidad de Cayo Lara, en su tiempo de adviento a la política, se resumía: 1) Tutear al rey Juan Carlos y endosarle la Constitución republicana de 1931 faltando a los deberes del invitado para con el anfitrión.- 2) Asistir a los plenos del Congreso con los faldones de la camisa por fuera y presunción de ir un poco atascado o poco duchado.- Y 3) la dolorosa sospecha (ay) de que hundiría a la izquierda tradicional, pasaportara, de manera poco digna, al Partido Comunista de España, y acabara entregándose y capitulando frente a Podemos. En dicha trinidad tuvo, al menos, un detalle fieramente humano: se marchó llorando como hiciera Boabdil al carecer de clara, yema y cáscara, para defender a la izquierda republicana, centralista y que llevaba inscrita, a fuego, la represión franquista casi como una conquista moral. En realidad Lara ha ido más allá de su condición transeúnte (no ha sido su liderazgo provisional, sino de finiquito y saldo) y ha sido incapaz de forjar su condición más privada más allá del yerro –también ideológico, pues la militancia en el PCE de Alberto Garzón, no pasa de ser el reflejo de una ironía –reflejo de Lara- ya identificable con “la tuerka”. La gente de Llamazares (que no es sino Llamazares mismo en manifestaciones distintas –aunque no distantes) con muy buen criterio llora (todo el mundo llora) el no haber plantado cara (a cara de perro) al derrotismo de Lara–instituto severísimo, en el castigo, de los regímenes comunistas, se cumplen veinticinco años de descomposición, la descomposición que anunciaba el beso de Erich Honecker y Leónidas Breznev, con esas sus maneras del mirar, distantes, írritas y fatídicas-. Pero a los seguidores de Pablo Iglesias y en su entusiasmo (parece que atemperado) no es justo recordarles (tampoco imputarles connivencia moral) aquella clase de luz interna, demoníaca y fósil de Honecker, pero luz, al fin, poco o nada que ver con la obscuridad acéfala de Maduro y Morales – qué tendrá la jeroglífica “m”, fenicia y etrusca a un tiempo- en la que ha desembocado el de Argamasilla, que ayer anunció: “Existe una intención de destruir Izquierda Unida”. La has destruido tú, Cayo. Y al PCE olvidado en el perchero.

belloserranoramon@gmail.com

 

 

 

viernes, 28 de noviembre de 2014

 

 

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TÍTULO: Javier Navarro

RAMÓN BELLO SERRANO

Juan Ramírez de Lucas y yo nos parábamos, en la acera del Milán, y nos decíamos lo mismo: <<Juan, tu colección de Arte Popular y el Museo Municipal debieron ser la misma cosa, excluyendo lo otro>> –no le pregunté yo la indemnización que cobraba por lo donado. <<Tengo que invitaros a una merienda, en el Toscana, en el Toscana>> –murió Juan y cerró el Toscana.- Juan, ya muy delgado, parecía esculpir cuadrantes a la antigua –como dice el Enrique VI de Shakespeare.- Poco que ver condon Javier Navarro, que remueve la tierra con una pala enorme, buscando los restos de Lorca –naturalmente en contra de la familia Lorca- y gasta una frente basta, patillas mal recortadas y una mirada forense, además de parecer llevar el casco siempre puesto a todo sitio –le cae bien el casco, como una grapa del 27.- He recordado a Juan a propósito del afán –el festín de Baltasar (G)- y a Lorca. (Heterodoxo, supersticioso y católico, todo a un tiempo y de una vez, como de forma precisa lo plasmó Miguel García Posada, los peces, los colores, la vida de ultratumba, voz devota, pero nunca malvada, como un Valle herético y de liturgia clara, primitivo al tiempo, melancolía del amor y la muerte, Lorca es, seguro, el whisky de Pepín Bello, el trueno de Calanda, la paranoia daliniana, el carboncillo de Palencia, aunque de forma tribal y primerísima, la luna, el agua, la eterna farmacia de las flores, como los niños de Calabria, que nadan antes que andan, Lorca, nacido gótico acabó románico, puro, inmutable y jeroglífico del sur, como una pagoda inviolable, violada todos los días desde Víznar, la voz de los metales, la voz de la plata, nuestro zaquizamí oculto, colombino, doméstico, nunca áspero, como el alejandrino clásico, pasando, con gracia y sin trabajo, las duras aduanas coloniales de antaño, para restar quedo y vivo, esbelto, casi temblando de luz)Y yo siempre le decía: <<Juan lo mejor del Museo, la colección y Gallardo, de lo demás piedad>> -y yo me decía: piedad, sí, pero nociva.- Espero que el desenterrador yerre con la pala. Al  pasar por Milán siempre recuerdo a Juan. Los dos éramos premio Graciano de periodismo. Y de merendar.

sábado, 22 de noviembre de 2014

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO : Felipe González

RAMÓN BELLO SERRANO

Él sólo era otra monarquía –quizá el hombre de Estado más importante del siglo pasado junto a Maura- y ha dicho lo que debía en tiempos difíciles cuando la democracia liberal sufre: el populismo español trae causa de la misma causa que alumbró a la ultraderecha de Francia y Dinamarca. Hay que tener una solidez de hierro y patriotismo para decirlo así: la causa ha creado a Podemos. Los partidos tradicionales traen causa de la democracia liberal (mercado y opinión libres) y del pacto. El pacto procuró los treinta años más calurosos y atractivos de España en toda su historia –no es extraño, por ello, que González gobernara catorce de esos años- que hoy están bajo amenaza. Pretender abrir el candado de la Constitución del 78, como ha prometido, en público, Pablo Iglesias, se diferencia poco (revalorizar los salarios y pensiones más bajos para mejorar su poder adquisitivocon cargo a la actividad de los mercados; frenar la inmigración y dar prioridad absoluta -a la bolivariana- en la búsqueda de empleo, el acceso a la vivienda y las ayudas sociales, y volver a industrializar el país imponiendo “protecciones razonables en las fronteras”, gravando las importaciones como contribuciones especiales y discriminando, a favor y so pretexto del débil, a los medios de comunicación de la democracia liberal) de las admoniciones del Frente Nacional. Pero basta con repasar su otra política de Estado (la internacional) por definición y coherencia contraria a Norteamérica y el atlantismo, para estar muy cerca de la causa que creó la respuesta al coste social de los recortes, al desempleo o a la tan nombrada desafección de la ciudadanía hacia la clase política. Aquí la discriminación resulta comprensiva con la fenomenología de siempre: podemos excedernos un poco cuando los otros estuvieron largos años instalados en algo más que el exceso –comprensión para Maduro, Morales y hasta para los moderados ayatolás.- Decir lo que dijo González, que comparó a Podemos con Le Pen, Grillo y la izquierda radical griega, quizá sea otro parágrafo patriota y necesario en estos tiempos que recuerdan tanto a los que llenaron de hastío y dolor a Europa.

viernes, 14 de noviembre de 2014

 

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: José Antonio Monago

RAMÓN BELLO SERRANO

Apaleados e indefensos. Desencantados y burlados. Fue por el tiempo del apoyo al muerto de Extremadura. El señor Monago, campeón de campeones, facturaba al tesoro una treintena de vuelos para ver a su novia y había que verle allí, muerto y jaleado, tras incurrir en testimonio falso. El bombero muerto sigue gobernando pese a que busque entierro pronto –nada hay peor que creer vivo a un muerto y recordarle, todos los días, los viajes a cargo de nuestros impuestos, aquellos que el otro prometió abrogar en campaña- y fue entonces cuando llegó el hombre para decir y decirnos: mañana vuelo a Australia, pero a otro viaje distinto, a decir que somos los únicos que crecemos. Fue por el tiempo –ya está dicho- en que un jugador de fortuna, se levantó de la mesa con nuestro honor y dinero. Y al tiempo que reía (y gozaba) usted y yo bajábamos la cabeza, en signo de impotencia, abandonados y burlados –y esa noche nos acostamos temprano: apaleados y prófugos.- Sin atriles (calla, calla) dijo que la consulta había sido un fracaso. Pero cuando pasó de las verdades simples a las compuestas –a la exhortación- bastaba con observar la cara feliz de Mas y la nuestra –la nuestra era desencajada y corrida- y el festejo que montaron en torno al Monago amante, para comprender (no lo digas, no lo digas) que la consulta había sido un éxito y que frente al éxito del otro, balbuceaban, amagaban con la fiscalía y, al final, ponían cara alegre a las pavorosas advertencias del triunfador. Sólo un peruano tuvo el arrojo de repetirse: el nacionalismo sólo trae ruina y violencia. Es capaz, es ilusión, es fiable, es cambio, es sentido común, es urgente, es concordia, es fuerte, es bueno, es necesario, es sincero –puede leerse en su página rajoy.es.- Los radicales (Rosa Díez, Albert Rivera) le pusieron una querella –radical es el radicalmente constitucional y, por ello, siempre es molesto- que desestimaron bien pronto: capaz, fiable y bueno. Y yo no tuve el valor, hasta hoy, en decirle a Rajoy que vivo burlado por un jugador de casino, que nos levantó la honra y el dinero con unas cajas de cartón y una baraja marcada. La manos las repartía un tipo con barba tocado con una manguera. La de Monago.

viernes, 7 de noviembre de 2014

​ANTÉTITULO: PERFILES
​TÍTULO: Isabel Pantoja
​RAMÓN BELLO SERRANO
​Isabel Pantoja se ofrece a la justicia en holocausto: el arqueo y recaudación de sus conciertos. Toda ella. Por entero. Niña Isabel. Así le llamaba Lauren Postigo, el grande –dejó novela póstuma y viuda sufriente.- Isabel, de camino a la ciudad doliente, se va entre la gente perdida que oye su canto, mezclada con el odioso coro (el matrimonio Muñoz Zaldívar) y hablándole a la prensa de cosas que es bueno callar, como bueno era hablar de ellas entonces –al inicio del pleito- y no ahora, despeñándose al cuarto foso. Isabel es el pecado doblado del pecado capital de la soberbia, de tan común insoportable. Muñoz la besó temblando en la boca, en la aldea del Rocío, y pasado el tiempo, cuando a la fuerza ahorcan, va ofreciendo dinero, de futuro, simonía de corrala, se pasó en la apuesta, fue imprudente, no supo levantar el campo y ofrecer combate, no es capitana de nada Isabel, prestando su persona, que mejora su voz y avecinda sus cantares, su presencia dada a la justicia en prenda, como un sacrificio en derrota, prevaliendo la angustia frente al ánimo, creyéndose poseedora de derechos, olvidando que a una petición justa (la suspensión de la condena) se ha de contestar con obras y en silencio. La Zaldívar espera. Como en otro canto (el del Infierno) espera avisada de quelidras, quién mejor que la Pantoja encerrada en la panza del toro de Falario para curar su fiebre de soberbia, derrotada y obligada a los amargos pasos. Dinos, Isabel, tú que lo sabes: ¿qué sabor tiene el oro? Cómo el destello del crisólito –Ez,10.- El oro fácil de Julián, no el oro sudado del concierto, el oro ebrio del grifo y jamás el oro honesto y grave, el oro cohechado, no el confesado y convencido de afanes. Dinos, Isabel, tú que lo sabes. Y tú te dices: si la buena voluntad persevera, <<por qué razón la violencia de los demás acorta la medida de mi mérito>>, la continencia es hoy ya para siempre un camino espléndido, sólo pido lo que todo el mundo tiene, aquí están los contratos y el lucro del mañana. Y no comprende (o sí) que está en la tripa del toro de bronce pronta al laberinto de Hampton, comprando su pleito en un golpe de melena.

viernes, 17 de octubre de 2014

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: Carlos Floriano

RAMÓN BELLO SERRANO

Las últimas consecuencias. Qué son las últimas consecuencias. Carlos Floriano pretende ir hasta el final. Quiere ir a por Rato. Hay finales y finales –la clave está en la inminencia, lo inminente.- La finalidad del dinero es la consecuencia última del fracaso personal –del fiasco moral.- Se puede ser obsceno y ser un gran tipo y honrado. Felipe es obsceno y es, de largo,  el gran presidente que fue siempre. Es rico –pero es rico al modo del general Torrijos: ni tuvo ni tiene prejuicios- y fracasado. Lo supo Carmen Romero desde el inicio. Lo de Aznar resultó ser peor. No se puede atesorar dinero con escrúpulos de conciencia –son dineros legítimos, pero igualmente obscenos- y dictar libros de memorias que nadie compra ni lee –peor es lo otro: hacer libros de chismes, igual de bien pagados. - Aznar zozobró por la soberbia y la soberbia lo instaló en la deriva escurialense y en la guerra. Hizo de España lo que España no querrá  nunca: sacudirse la bota francesa y tratar a Alemania de potencia a potencia. Fue muy diferente a Felipe. Cuando la ETA quiso matarle salió doblado de soberbia por la puerta del coche blindado –era su (nuestro)  triunfo- y el 11-M era un ciego agarrado a un abrigo a hombros sostenido por Ana Botella, mejor alcaldesa que Gallardón. Los dos tienen dinero y sufren, a su modo, las últimas consecuencias: les queremos poco –y creo que somos, en este sentido, desagradecidos.- Floriano amaga con las últimas consecuencias. A Rato no le hubiese durado un tortazo el señor Floriano. Rato era y es un hombre rico. No necesitaba la soberbia de serlo –rico- ni mostrarse desprejuiciado –tenía prejuicios, como todo el franquismo democráticamente converso- y el gasto en discotecas, de su tarjeta opaca, más parece el del hombre que deja rastro de propósito, como si anhelare el castigo dando motivos ridículos: en un salón de baile. Floriano amenaza con llegar a las consecuencias últimas. Pero Floriano no da miedo. Nerviosos de inminencias (la inminencia, eso es el miedo) caen gentes prejuiciadas y que asisten, con dolor, a la infamia. Miedo da José Ignacio Goirigolzarri. Ésa sí es la última consecuencia.

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viernes, 26 de septiembre de 2014

ANTÉTITULO: PERFILES
            TÍTULO : Gallardón
            RAMÓN BELLO SERRANO
            A caballo. Umbral citaba mucho a su padre. Entró a caballo en la vida más íntima de las mujeres. A caballo entró en la abogacía y la procura. A matacaballo impele al justiciable con la obscena estampa de la tasa o del timbre –qué hemos de tasarle al hombre que justicia pide; qué vejación es ésa de privar al hombre de su amparo o recurso (si el recurso se paga como se paga la tasa o timbre del tabaco ya no es recurso ni es nada, sólo ceniza); el  flexor digital –profundo- en su corbatero preciso y a plomada: la corbata lisa, rojo borgoña, azules agregados de negro- en una cabeza, amén de política, como era la del señor Fraga Iribarne, de tan buena cabeza perdida siempre, tal y como ha quedado Gallardón, descabezado, a diferencia de José María Ruiz Gallardón, a diferencia del padre, “la risa picoteada y la conversa redicha”. Umbral lo citaba a su manera, dándole poca importancia –precisamente porque la tenía- y de Alberto no dice una palabra en su Trilogía de Madrid. “Te sobra chatarra de imprenta, recurso de quienes no saben escribir(…) era cojo y tenor, como un marinero de zarzuela”. Eso escribía de RG -Umbral era, de seguro, el caballo, el hipódromo y el público, una palmera de apuestas. A caballo. <<A ti que entraste / a caballo en mi vida>>, cita con que Malaparte agavilla cuentos y que tituló como Proust coronó, en uno de sus tomos, la degeneración de Palamède, barón de Charlus: Sodoma y Gomorra. Gallardón ha ido haciendo enemigos sin darse cuenta de que su enemistad era propia y connatural e innecesario era pedir perdón por la estampa de sus padres –Fraga y don José María-, a la manera del Testamento Antiguo,  y que debía ser un poco más amable y manso de corazón. Pero no. A caballo. Entró a caballo en el mundo que el justiciable vive como opaco y a tientas, procurándole negror, azul agregado de negro, de corbata. A matacaballo en la diligencia y en el equilibrio linfático de procuradores y abogados, prescribiéndonos un color que va más allá del borgoña, quizá rojo sangre –color de corbata.- A caballo entró en la delicadísima y libérrima maternidad.  Es amigo de Bono- al que Umbral tampoco cita.



viernes, 12 de septiembre de 2014

​ANTÉTITULO: PERFILES ​TÍTULO : Cristóbal Montoro ​RAMÓN BELLO SERRANO ​Entonces amagó la carta. Era la carta de Urías. Podía haber sido otra cosa. Carta blanca, de confirmación o privilegio, de estilo o crediticia, previa o de amparo, de hermandad o emplazamiento, de horro o naturaleza, lo que fuera, pero yo sabía que la carta (des)conocida de Pujol era la carta de Urías. Sabíamos. Creíamos. Creímos que el nacionalismo catalán era el moderantismo y que todo nuestro ejercicio de liberalidad era ejemplo colectivo y afanoso (nuestro y suyo) para frenar al otro, al otro ismo, entonces un oleaje de pistolas y de caras de Mondragón, caras que daban miedo. Cristóbal Montoro y su perfil de cabra herida, tantas veces preterido, hizo bien en atizarle al esguince del viejo. Tenemos y tuvimos siempre derecho. Nadie es que más que nadie. La ley es la ley. Todo desprecio es (fasc)ismo. De la opinión hay que salvar a Felipe González. Quizá el respiro sea decisorio para aserenar Cataluña. En España ya sólo hay dos políticos: Rajoy y González- que siempre lo ha sido de Estado.- Iglesias es la checa a la que Felipe ha comparado con la ultraderecha francesa o griega, también con el movimiento de Beppe Grillo –pero esta última mención es dolosa para remarcar la comparación primera.- Alfonso Guerra derramó desprecio encima del comisario Monedero, para quién todos somos amigos del sabotaje. Cayo Lara (ay) acaba de rendirse a Podemos tras perder(se) cientos de miles de votos. Su contribución a la política ha sido la de tutear a Juan Carlos, asistir a los plenos sin ducharse, y hundir a los últimos y decentes comunistas de España –el médico Llamazares debe estar gozando el plato frío.- Y entonces llegó Montoro. El ministro ha engordado y su perfil de cabrita herida –como su hablar a grititos- se transfiguró en la dureza del magistrado. Sabíamos. Creíamos. Yo sabía. Montoro llevaba una tormenta de cuentas andaluza, cartas avisadas, esquelas, concisas cartas y terminantes, un salivazo merecido a los que nos deslomaban –piensa Montoro- con la impunidad del señorito. En su cartera llevaba la carta verdadera y última: la carta del adúltero enviando a sus nacionales para orillar su conducta. La de Urías.

viernes, 5 de septiembre de 2014

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO : Ursula von der Leyen

RAMÓN BELLO SERRANO

El mentón abandonado aunque atento al rito –propiciatorio- y, como un orgullo piadoso y duro, el traje de chaqueta es negro y resalta, también propicia, como sueño leve y desmemoriado, el estilo y junco de la ministro de la Guerra alemana. Todo está aquí, no hay nada que añadir. Al frente ruso en Ucrania, la canciller, que habla en rusocon Puttin y que quizá sea la mejor estadista europea de nuestro tiempo, ha movido el peón de siempre, la Polonia alemana, un polaco al frente de la Unión Europea. Hace pocos años, por sentido del honor, la Alemania reunificada saldaba las reparaciones de la Gran Guerra –Merkel corregía así los infundios de Hindenburg y Ludendorff- y, de repente, la historia, como una condena moral, se demanda y contesta de manera natural. ¿Qué impide, una vez aceptada la reunificación, que la república más poderosa de Europa, disponga de un ejército disuasorio para hacer frente a la bota rusa? La ministra von der Leyen, siguiendo órdenes de su canciller, ha rearmado al pueblo kurdo, ha decidido no intervenir en Siria y ha facilitado armamento a Israel. Alemania hace política que se compadece mal con su ejército de 180.000 soldados. Puttin tiene detrás a6.000.000. Obama le parece a Wilson (solamente amaga, no por debilidad) y Francia dejó de ser Francia a la muerte de Clemenceau. Europa ha vuelto a su sitio. Ha trazado la línea de siempre, la de Varsovia, y la libra inglesa es –naturalmente- más que un capricho –quizá sea una obligación, insolidaria y despectiva, pero obligación nacional-. La ministro von der Leyen carece de flota –sus manos son breves y blancas- y cree no deber soportar la dependencia extranjera –la flota atlántica es blanda y aristocráticamente blanca, como Obama, de respuesta fácil-. La canciller tiene la voz delgada y cortante -  y el orgullo paciente.- Se presentó a Puttin como una tempestad de ceniza. El ruso pasa con la cabeza alta y la mirada fija –con una tensión de lejanía.-Merkel soportó la ocupación rusa hasta que Alemania se recompuso. La historia juega (o no) con dados trucados. Merkel acaba de enviar armas a Irak. Le debemos diez años de paz y seguridad.

 

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viernes, 22 de agosto de 2014

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TÍTULO : Pedro Sánchez

RAMON BELLO SERRANO

El joven rey ya tiene a su presidente de Gobierno.Felipe de Borbón y Pedro Sánchez armarán la nueva capitular de España. Pedro Sánchez no hace más que hablar de España. Suscribió con Rajoy la arquitectura que Rubalcaba  -Dios te bendiga- legó como política de Estado. En el congreso extraordinario, apoyándose en el ucase del sur, volvió a hablar de su partido, el socialista, como el gran partido que España necesita. Lo han hecho todo bien. El rey ha impuesto la dedicación exclusiva y ha proscrito los negocios dentro de la real casa –ha enviado copia al viejo rey.- El rey, en fin, está en lo suyo, reinventando la monarquía constitucional a fuerza de patriotismo republicano, y ha encontrado en Sánchez, la pasión por la política, una línea y medida de futuro parecida a la que Juan Carlos disfrutó con Felipe González, su indiscutible presidente. Digo que es parecida.Hay apariencia y similitud. Juan Carlos y Felipe iban subidos al carro de la historia con el aplauso ilusionado del país. El rey y Pedro Sánchez han de armar el carro,desperezar la historia, asumir las riendas para transitar la axiología constitucional, retomar las ilusiones y procurar la refundación democrática. Habrá que hacerlo con el puño cerrado de Sánchez –jamás un puño cerrado alivió tanto.- Cuando todo parecía perderse (y en realidad se derrumbaba todo y adivinábamos la ruina) dos jóvenes acostumbrados a la espera y que aguardaban su momento (Sánchez habrá de guardarse un poco más, la abdicación ha de ser eso precisamente: una cesión en la que el cesionario ha de permitir al cedente, por cortesía, un tiempo de mudanza) son hoy la esperanza de España.Sánchez no ha fallado. En la pista de salida Madina apareció con mala y avinagrada cara, se había convertido en un viejo funcionario de aparato al que el tiempo devoraba, el mismo tiempo que permitió a Sánchezhacerlo todo rápido y agavillar a Chacón (le recetó la medicina al gran y renacentista envenenador Rubalcaba) agraviando, a conciencia, a un mal perdedor, triangulando hacia el Palacio de San Telmo, y delineando junto a Felipe VI los tiempos que habrán de venir. El rey le esperará.

viernes, 25 de julio de 2014

ANTÉTITULO: PERFILES
            TÍTULO : Tania Sánchez
            RAMON BELLO SERRANO
            Un humilde acogimiento a lo que ya está bellamente codificado (el idioma y el estilete literario, tal y como lo viera Francisco Umbral) parecía desprenderse de los discursos políticos y en el foro, entonces tan eficaces de Tania Sánchez, la novia de Pablo Iglesias Turrión, en la asamblea de Madrid, de esta  nueva “rusa” de la transición porvenirista, su lenguaje de manos es inquisitivo, está más delgada, ironiza hoy ya muy poco y le está saliendo el cuerno del rinoceronte de Ionesco partiendo a pico su melenita -sólo que la transición que pretende Podemos, es una mezcla antigua del subcomandante Marcos, bañada en cinto populachero y con una bomba bajo el brazo, hecha una ofrenda de cascotes el día que atacaron a la prensa libre, contrapoder legítimo, cuarto estado, el periodismo que alumbró Podemos lo sepultará pronto –tenemos a Pedro Sánchez y a Alberto Garzón preparando los papeles para minorar a Iglesias Turrión (y a la novia)-, nada hay más torpe que atacar a la prensa o quizá sí: querellarse en los tribunales contra el adversario. Perro no come perro. Tania se quedó más acá de las asambleas universitarias –entonces te recitaban, de corrido, a Trotsky, te pasaban, a trasmano, los escritos de Bakunin y veían en Pablo Iglesias un colaboracionista del general Primo de Rivera, y se condolían con el despellejado Nin, y hasta se cuadraban al paso de Enrique Líster- y se dedica, en una especie de vicariato, a resguardar al novio, diácono de nadie sabe qué palabra política, pero diácono brillante, urraca que roba de otros para crear su estilo, sólo que no es el humilde artificio de Umbral, enriqueciéndose y enriqueciéndonos a todos-. De una biografía y estirpe que le redime ya para siempre (los abuelos muertos a tiro sumarísimo de fusil) me entristece de los novios la pobreza del discurso, su inanidad revolucionaria, sus lecciones aplicadas con tanta pereza intelectual y su nula vocación apostólica. Yo esperaba en Tania a la lady Macbteh  de Dmitri Shostakóvich. Umbral la habría jibarizado con alguna que otra mentira –blanca y de humor- a mayor gloria de la mujer soviética.



sábado, 7 de junio de 2014

Perfiles

 

 

 

 

ANTETITULO: LOS AGUAMANILES

TÍTULO: Detergente inmoral

RAMÓN BELLO SERRANO

En ocasiones la moral se acorta y hasta pierde memoria y remanece por sí misma y categóricamente para quedarse en su mundo ideal y de pureza, un mundo que sabe poco de nuestra moral pública o de la dolorosa moral de todo un catálogo de víctimas. Algo de esto ha pasado en la película Ocho apellidos vascos, un éxito sin precedentes en la más reciente industria española que, entre otras cosas, se permite minorar y hasta frivolizar con ese torrencial sumario moral que España cargó a espaldas de alguno de esos personajes tan poco divertidos u ocurrentes. Creímos que la penuria de verdades y la unanimidad del error derrotarían al terror. No ha sido así.Los votantes y simpatizantes del terror creen que su discurso es todo menos penoso y no hay unanimidad en la condena –en la que interesa: la condena moral.- Vivimos tiempos que anuncian un fin de ciclo. Tácito dice de Otón: <<aplazó las diversiones, disimuló los vicios y lo arregló todo con arreglo a la dignidad del Imperio>>, pero las falsas virtudes llevaban inscritas el previsible retorno de sus defectos. No estamos hechos a la severidad excesiva, pero el problema moral de esta película es su frivolidad y su proyección lúdica –divertida y que pretende complicidad (y la consigue) con el espectador.- La moral, de principio, no es ajena a la diversión –en este caso sí- y ocurre que el cansancio –primero- y el aburrimiento –después- condenan a las víctimas a la cesión y los perdones, pero no deben (no debemos) arrancarles su categórica e indiscutible verdad moral, además de ser su reconocimiento perpetuo –y visible: ese reconocimiento empequeñece, todos los días, a los apellidos conniventes del terror.- Cuando se aceptan estas cosas (el éxito y la risa) la cultura es ya decadente: las falsas virtudes –ya está dicho- llevan inscritas el retorno de sus defectos y la confesión pública de los millones de españoles frente al terrorismo, ha pasado de ser una forma sumaria de terapia, al aburrimiento y la futilidad. En realidad se pierde la perspectiva y el “punto de fuga”, como convergencia moral, se pretende verlo de manera tuerta (con uno sólo de los ojos) algo que es imposible, y por ello la supuesta normalidad del País Vasco convive en cierto deshonor –el honor implica, lealtad, honradez y valor- que es la capitular con la que las víctimas inician su reivindicación permanente a sus gobernantes y a la sociedad. Digo reivindicar y creo decirlo bien. Pues las víctimas ganaron, previa vindicación, y hoy reivindican aquello que ganaron (su moral categórica y superior frente al mal que se disfraza de razón política) y que parece ya cansancio, hasta que arma un discurso falaz y torcido que hoy se llama Ocho apellidos vascos. La gente más joven y que no vivió los años de plomo tiene derecho a reivindicar (y reivindicarse) el largo y durísimo camino que transitaron (y transitan) los deudos de los muertos, los lesionados, los discriminados y apartados, quizá, la reivindicación, como una obligación moral. El mal no se acaba con una película. Prefiero la peor propaganda a la comedia. En aquellos años –los de plomo- las víctimas ganaron algo importante: la victoria de la conciencia moral sobre la tentación de caer en la autocompasión. De la autocompasión a la comedia hay un trecho que gana el injuriado que se compadece: la víctima ha de reírse de los años del terror –la ETA aparece en comedia-, de su lucha moral y capitular. En realidad toda la película parece ser como un detergente (inmoral) presto a la limpieza (un transitar político en avenidas ahora limpias) y que olvida, dolosamente, la superior moral de los casi mil muertos que hoy son, de manera ligera y frívola, protagonistas de una comedia de éxito. Ciertos espectadores, quizá por desconocimiento, tienen la pinta que tienen otros: sisadores a sueldo que cobran el impuesto de siempre. El impuesto revolucionario.


sábado, 31 de mayo de 2014

publicación primera

Quise escribir un artículo a mano –el ordenador estropeado y la vieja Olivetti a trasmano- y lo terminé, tarde y con verdadero afán –cada día lo tiene, su afán-, pero lo terminé. Elegí el cuaderno. Los colecciono de diversos tipos y los escondo en archivadores –jamás los enseño, a nadie; son mis cuadernos- y elegí un cuaderno de dibujo, escolar, donde la pluma seca más que en cualquier otro papel.- Recordé, entonces, la liturgia del tachado y del borrón, pero voy demasiado aprisa. La cuarta entrega de las Obras Completas de Ratzinger son muy de actualidad. Corresponden al Tomo VII/1 y abordan la enseñanza del Concilio Vaticano II –la actualidad es la de Juan XIII- y reproducen un borrador manuscrito de Ratzinger para una toma de posición del cardenal Frings acerca del esquema De fontibus revelationis. Ese manuscrito es fascinante. La letra resulta elegante a la vez que discreta. La tacha no es el borrón imperdonable. La tacha tiene su función: por arriba del texto tachado, en letra más apretada, se escribe lo que parece que es más conveniente. Pero la tacha deja adivinar perfectamente (es una línea delgada) el decir que se ha tachado, de suerte que conviven los dos textos: el categórico y el que lo precisó o mudó –el tachado.- Hay en ese tomo un ejercicio de blanca soberbia literaria. Compara el teólogo las reflexiones sobre los esquemas y las reflexiones sobre las constituciones pastorales del concilio. Lo hace a doble columna y –de ahí la soberbia- hay páginas exactamente iguales, con las mismas palabras, tanto a izquierda como a derecha: -he aquí (parece decirse) que nuestras reflexiones resultaron tan precisas que se asumieron sin un pero. Pero la tacha deja adivinar perfectamente (es una línea delgada) el decir que se ha tachado, de suerte que conviven los dos textos: el categórico y el que lo precisó o mudó –el tachado.- Hay en ese tomo un ejercicio de blanca soberbia literaria. Compara el teólogo las reflexiones sobre los esquemas y las reflexiones sobre las constituciones pastorales del concilio.