viernes, 17 de octubre de 2014

 

ANTÉTITULO: PERFILES

TÍTULO: Carlos Floriano

RAMÓN BELLO SERRANO

Las últimas consecuencias. Qué son las últimas consecuencias. Carlos Floriano pretende ir hasta el final. Quiere ir a por Rato. Hay finales y finales –la clave está en la inminencia, lo inminente.- La finalidad del dinero es la consecuencia última del fracaso personal –del fiasco moral.- Se puede ser obsceno y ser un gran tipo y honrado. Felipe es obsceno y es, de largo,  el gran presidente que fue siempre. Es rico –pero es rico al modo del general Torrijos: ni tuvo ni tiene prejuicios- y fracasado. Lo supo Carmen Romero desde el inicio. Lo de Aznar resultó ser peor. No se puede atesorar dinero con escrúpulos de conciencia –son dineros legítimos, pero igualmente obscenos- y dictar libros de memorias que nadie compra ni lee –peor es lo otro: hacer libros de chismes, igual de bien pagados. - Aznar zozobró por la soberbia y la soberbia lo instaló en la deriva escurialense y en la guerra. Hizo de España lo que España no querrá  nunca: sacudirse la bota francesa y tratar a Alemania de potencia a potencia. Fue muy diferente a Felipe. Cuando la ETA quiso matarle salió doblado de soberbia por la puerta del coche blindado –era su (nuestro)  triunfo- y el 11-M era un ciego agarrado a un abrigo a hombros sostenido por Ana Botella, mejor alcaldesa que Gallardón. Los dos tienen dinero y sufren, a su modo, las últimas consecuencias: les queremos poco –y creo que somos, en este sentido, desagradecidos.- Floriano amaga con las últimas consecuencias. A Rato no le hubiese durado un tortazo el señor Floriano. Rato era y es un hombre rico. No necesitaba la soberbia de serlo –rico- ni mostrarse desprejuiciado –tenía prejuicios, como todo el franquismo democráticamente converso- y el gasto en discotecas, de su tarjeta opaca, más parece el del hombre que deja rastro de propósito, como si anhelare el castigo dando motivos ridículos: en un salón de baile. Floriano amenaza con llegar a las consecuencias últimas. Pero Floriano no da miedo. Nerviosos de inminencias (la inminencia, eso es el miedo) caen gentes prejuiciadas y que asisten, con dolor, a la infamia. Miedo da José Ignacio Goirigolzarri. Ésa sí es la última consecuencia.

belloserranoramon@gmail.com


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