viernes, 26 de septiembre de 2014

ANTÉTITULO: PERFILES
            TÍTULO : Gallardón
            RAMÓN BELLO SERRANO
            A caballo. Umbral citaba mucho a su padre. Entró a caballo en la vida más íntima de las mujeres. A caballo entró en la abogacía y la procura. A matacaballo impele al justiciable con la obscena estampa de la tasa o del timbre –qué hemos de tasarle al hombre que justicia pide; qué vejación es ésa de privar al hombre de su amparo o recurso (si el recurso se paga como se paga la tasa o timbre del tabaco ya no es recurso ni es nada, sólo ceniza); el  flexor digital –profundo- en su corbatero preciso y a plomada: la corbata lisa, rojo borgoña, azules agregados de negro- en una cabeza, amén de política, como era la del señor Fraga Iribarne, de tan buena cabeza perdida siempre, tal y como ha quedado Gallardón, descabezado, a diferencia de José María Ruiz Gallardón, a diferencia del padre, “la risa picoteada y la conversa redicha”. Umbral lo citaba a su manera, dándole poca importancia –precisamente porque la tenía- y de Alberto no dice una palabra en su Trilogía de Madrid. “Te sobra chatarra de imprenta, recurso de quienes no saben escribir(…) era cojo y tenor, como un marinero de zarzuela”. Eso escribía de RG -Umbral era, de seguro, el caballo, el hipódromo y el público, una palmera de apuestas. A caballo. <<A ti que entraste / a caballo en mi vida>>, cita con que Malaparte agavilla cuentos y que tituló como Proust coronó, en uno de sus tomos, la degeneración de Palamède, barón de Charlus: Sodoma y Gomorra. Gallardón ha ido haciendo enemigos sin darse cuenta de que su enemistad era propia y connatural e innecesario era pedir perdón por la estampa de sus padres –Fraga y don José María-, a la manera del Testamento Antiguo,  y que debía ser un poco más amable y manso de corazón. Pero no. A caballo. Entró a caballo en el mundo que el justiciable vive como opaco y a tientas, procurándole negror, azul agregado de negro, de corbata. A matacaballo en la diligencia y en el equilibrio linfático de procuradores y abogados, prescribiéndonos un color que va más allá del borgoña, quizá rojo sangre –color de corbata.- A caballo entró en la delicadísima y libérrima maternidad.  Es amigo de Bono- al que Umbral tampoco cita.



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