viernes, 29 de enero de 2016


30 de enero de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: José Ángel Tendero

            RAMÓN BELLO SERRANO

            El día que llegué al gimnasio Palas José Ángel Tendero no me dijo muchas cosas, no me habló de sus licenciaturas y cursos, tampoco de su historial deportivo, menos aún de sus devociones presentes o que podría, legalmente, pilotar un avión –eso lo supe luego-. Entré como un tanque, de hábitos podrido, no podía anudarme los cordones del zapato, la cara como una torta o pan de pueblo, entré, en fin, con un mar de prejuicios, casi como un deber penoso, la papada o doble mentón como bandera y un roto del forro del abrigo. Entré como muchos (al menos yo procuré hacerlo con humildad y buen tono) y me ocurre como a otros muchos: ya no quiero irme. Me subió a una bicicleta elíptica y yo no sabía que, ya de entrada, me estaba dando cuartel y vivac amistoso –sólo que la amistad del otro siempre hay que ganarla, con reciprocidad y dando la talla, y vengo esforzándome en ello, le tengo ley a José Ángel.- Entré al Palas de la mano de mi mujer y pasados unos años me parece estar en mi propia casa. En el entretanto llevé los trajes a la modista y a coser el desgarrado forro del abrigo. Se acabó la beligerancia del zapato y la cara se me apaisó un tanto. Desde Primitiva (es la elíptica más dura, yo le puse el nombre, los imanes más reforzados y severos, la saludo antes de hacerle cuatro vueltas al programa) observo, a diario, el ir y venir de José Ángel, cómo va motivando a sus alumnos, cómo dispone según las edades de unos y otros y, en general, toda esa disciplina amable que provoca el buen humor –y eso es valioso y mucho.- El tiempo que siempre es litigioso (no hay tiempo o no lo tengo o no puedo darle más tiempo o emplearlo como yo quisiera –nos decimos) parece aquilatarse de otra manera en la ordenada forma en que José Ángel va limando aquí un defecto, allá una mala postura, acá un esfuerzo de mérito y quizá un elogio. Y en ese tiempo uno va religándose en su propio horario, recreciéndose con gente amiga, y en ocasiones recuerda aquel primer día en que llegó con un abrigo descosido, el zapato desatado y pareciéndole que José Ángel Tendero le despacharía con una indicación sumaria y breve. Feliz cumpleaños, tío.

Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO


Fax : 967 52 18 24 



viernes, 22 de enero de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Rita Maestre

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Llegaron a la Carrera de San Jerónimo acompañados de charangas, descorbatados y sin afeitar, plantando cara a la liturgia, faltándose y faltándonos el respeto. No quiero golfos ni aprovechados pero quiero que el diputado que me representa no aparezca en la boda de mi hija en camiseta ni que asista a mi entierro destetándose y tampoco quiero que se rían abiertamente de su proceder –pues esa risa siempre es a la contra, siempre es contra algo o alguien. No me gustan los privilegiados pero admiro a los antiguos y solemnes magistrados, austeros y ordenados en su vida de privados, pues su solemnidad es la mía propia, y al togarse remanecemos en las libertades que todos nos otorgamos en el milagro cívico de la transición española. Los grandes republicanos serían incapaces de vejar a su anfitrión, tal y como hace Alberto Garzón, el hombre que junto a Lara trata al rey como ciudadano Borbón –hundieron el viejo caserón del comunismo español y pasean sus dos escaños sin atisbo de vergüenza ni ánimo de enmienda.- Quiero que mi presidente del Gobierno sea honrado, pero no deseo que venga a saludarme con una lata de anchoas en la mano bajándose de un coche de alquiler.  No concibo que quien preside el Tribunal Supremo deba despachar en clase turista sus complejos asuntos, por cuanto sus complejos asuntos son los míos y merecen el sosiego necesario, además de un buen y cómodo respaldo. Aquellos que no creen son los más respetuosos con el culto porque saben que la caridad supone el trato para con el otro evitando las aristas y aquello que pudiere incomodar su más íntima creencia –qué lejos están de Rita Maestre, asaltando la capilla de la Complutense y desnudándose, como los rientes, a la contra y contra alguien. No pretendo que me cedan la acera de viejo y me conformo con que la meona de Ada Colau me salpique sólo un poco. Las formas son el fondo. Jamás perdieron las formas los viejos comunistas y los anarquistas cerraban las tabernas los días de huelga para ir a la lucha en camisa de domingo y sobrios. Todavía quedan señores en la política capaces de juramentarse frente a la penuria de verdades y la unanimidad del error.

viernes, 15 de enero de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO:  CARLES PUIGDEMONT

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Carles Puigdemont subió al estrado del hemiciclo del Parlament y habló de la valentía –coral y personal- para concluir así: <<no es tiempo de cobardía>>. El valor fue siempre inseparable de los grandes momentos políticos –el arrojo y el sacrificio asumido propio de aquél- así que las primeras palabras de Puigdemont son diferentes a la escribanía de Mas. El valor tiene su gradación particular. Se tiene por descontado en la profesión militar –el militar está en la defensa de las libertades fundamentales y de las buenas leyes que nos dimos todos- y en las tareas permanentes de las fuerzas de seguridad. El señor Puigdemont pide valor cívico y llama al destierro de la cobardía. El señor Mas no estuvo dispuesto (ni siquiera dijo la verdad de cómo aceptó apartarse) al verdadero sacrificio y entrar en los libros de historia en el independentismo triunfante. Tuvo y tiene miedo –el miedo del que Puigdemont dice carecer-. Hay algo cierto. Una mayoría sustancial de votantes catalanes han vivido atados a la cobardía y se sintieron sojuzgados por algo que jamás tuvieron la audacia ni siquiera de nombrar: revivían los fascismos. Es triste, pero nadie alegó que fuere cómodo o soportable, triste es, en efecto, el meridiano que tan claramente argumentaron Felipe González o Vargas Llosa, por ello el llamado al valor es oportuno –y por ello es bueno, además, siguiendo a González y a Vargas, no olvidar al otro fascismo tan desgraciadamente pujante.- De repente el valor entra en escena –y el valor necesita de la cobardía como contraste- y podrá predicarse de los fiscales y jueces, y será como brumoso respecto de los ciudadanos. Puigdemont se pronuncia en esos tonos –valor, es tiempo de valor, valor, sí, valor- y es necesario responderle de ese modo –valerosamente- pese a que vivamos acomplejados y nuestra calidad moral sufriera –y sufre ahora.- El valor aherroja el sufrimiento personal y público y nos hace mejores. El victimismo conduce a la violencia que es amistosa del corporativismo y la economía planificada. Tener razón no basta. Tener miedo ayuda. Y el apellido –la raza- es un salvoconducto. Puigdemont sabe que el aburrimiento arma a su nación de valor.

Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO


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ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO:  CARLES PUIGDEMONT

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Carles Puigdemont subió al estrado del hemiciclo del Parlament y habló de la valentía –coral y personal- para concluir así: <<no es tiempo de cobardía>>. El valor fue siempre inseparable de los grandes momentos políticos –el arrojo y el sacrificio asumido propio de aquél- así que las primeras palabras de Puigdemont son diferentes a la escribanía de Mas. El valor tiene su gradación particular. Se tiene por descontado en la profesión militar –el militar está en la defensa de las libertades fundamentales y de las buenas leyes que nos dimos todos- y en las tareas permanentes de las fuerzas de seguridad. El señor Puigdemont pide valor cívico y llama al destierro de la cobardía. El señor Mas no estuvo dispuesto (ni siquiera dijo la verdad de cómo aceptó apartarse) al verdadero sacrificio y entrar en los libros de historia en el independentismo triunfante. Tuvo y tiene miedo –el miedo del que Puigdemont dice carecer-. Hay algo cierto. Una mayoría sustancial de votantes catalanes han vivido atados a la cobardía y se sintieron sojuzgados por algo que jamás tuvieron la audacia ni siquiera de nombrar: revivían los fascismos. Es triste, pero nadie alegó que fuere cómodo o soportable, triste es, en efecto, el meridiano que tan claramente argumentaron Felipe González o Vargas Llosa, por ello el llamado al valor es oportuno –y por ello es bueno, además, siguiendo a González y a Vargas, no olvidar al otro fascismo tan desgraciadamente pujante.- De repente el valor entra en escena –y el valor necesita de la cobardía como contraste- y podrá predicarse de los fiscales y jueces, y será como brumoso respecto de los ciudadanos. Puigdemont se pronuncia en esos tonos –valor, es tiempo de valor, valor, sí, valor- y es necesario responderle de ese modo –valerosamente- pese a que vivamos acomplejados y nuestra calidad moral sufriera –y sufre ahora.- El valor aherroja el sufrimiento personal y público y nos hace mejores. El victimismo conduce a la violencia que es amistosa del corporativismo y la economía planificada. Tener razón no basta. Tener miedo ayuda. Y el apellido –la raza- es un salvoconducto. Puigdemont sabe que el aburrimiento arma a su nación de valor.

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viernes, 8 de enero de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO:  MATERAZZI

            RAMON BELLO SERRANO

            Materazzi recibió un cabezazo infame y desde entonces el destino ha ido agitando sus dados para darle una salida a ZZ. Todo el mundo tiene derecho a una salida honorable pero, al punto, ZZ ha hecho muy poco por redimirse. Yo diría que nada. Acusó a Materazzi de haberle provocado con insultos que escondió –quizá para ocultarse de sí mismo.- Marchó a formarse al Castilla sin su habilitación necesaria como entrenador de fútbol –y sus iguales se lo recordaron, no sin sufrir otros cabezazos despectivos de ZZ-. Se quejó en público por la contratación de Benítez del que dijo bien poco tras su cese –cocinó la venganza sin entender que el Madrid es (o era) un club señorial- y en los periódicos deportivos se ha resumido su presencia: del banquillo en La Roda al banquillo del Real Madrid. O lo que es igual: de un equipo dignísimo y austero que tuteaba al poderoso Castilla al banquillo del mejor equipo del mundo. Con todo ZZ tiene una gran oportunidad para hacer pequeña su infamia contra Materazzi, ganar el perdón de Francia y haber alegrado su biografía –que es, por cierto, alegrarnos a todos los partícipes del juego limpio. ¿Es ZZ el entrenador idóneo para el Madrid? La vieja Escolástica sabía que los textos se escribían bajo cuatro pilares o sentidos. El sentido literal era y es el de la noticia: ZZ releva a Benítez. El sentido moral está claro: es impropio y culpable el cabezazo a Materazzi y esa infamia ha de ser reconocida y expiada sin excusa –no valen supuestas injurias como causa. Restan los dos últimos sentidos y de importancia capital. El sentido alegórico: el cabezazo de ZZ, su historia y desarrollo, su posición personal, el cómo se enfrentó al deshonor, todo eso, debió ser (y no lo ha sido) un catón para los deportistas, especialmente los más jóvenes. Y nos resta el sentido anagógico o de redención. Éste es el sentido que la providencia le ha brindado a ZZ como un conjunto de acciones para enervar el cabezazo, como si el cruce de Materazzi en la vida de ZZ desterrase el ánimo del entrenador <<creyendo orgullosamente que haría la tierra navegable y el mar viable por la arrogancia de su corazón>> (2M 5,21).

Ramón Bello Serrano
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viernes, 1 de enero de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO : Morán

            RAMON BELLO SERRANO

            Respondo a Pablo Iglesias (@Pablo_Iglesias_): <<lea El Partido Comunista en España, también es muy bueno >> –Iglesias recomendaba en su cuenta: <<después de una campaña hay que desintoxicarse. Nada mejor que don Gregorio Morán. Nunca fue tan actual este libro>> : hay dos fotografías: una del libro y del autor (Gregorio Morán; “El precio de la Transición”; y otra de una página del libro, con subrayados del propio Iglesias, “las derrotas educan”, “la libertad sin oligarquías que la limiten”). Para los aficionados a la historia y a la política, en especial los grandes libros escritos por quienes perdieron la guerra civil, fue un hallazgo discordante la lectura del libro de Morán editado por Planeta, <<Miseria y grandeza del Partido Comunista de España, 1939-1985>> (Carrillo murió en 2012 y Dolores Ibárruri en 1989), quizá el estudio más doliente y terrible de la lucha estéril. Morán es un periodista extraordinario y sus libros son apetecibles para los censores de todo tiempo y lugar. El libro que recomienda Iglesias, hoy reeditado, recupera las durísimas críticas que Morán dedicó a Juan Carlos y, en general, a la “casta”. Morán escribió también un ensayo largo y apasionante, como todos sus libros, donde Ortega queda mal parado (“El maestro en el erial”) y dos biografías de Adolfo Suárez generosas, además de su último libro, “El cura y los mandarines”, doblegado por Planeta y hecho al fin por Akal. A Morán se le sigue o se le persigue –de ahí mi sorpresa por la recomendación de Iglesias- y como yo creo que Iglesias hace cosas brillantes propias del mejor comunismo (desprecia a Sánchez, pretende un gobierno presidido por un independiente de prestigio, agita la propaganda con afilado sentido –no esas alegrías de club de alterne que la CUP le ha recetado a Mas-) me pregunto cómo y tan a conciencia ha pecado. Quizá sea vanidad. A sus 5.000.000 de votantes les importará bien poco –y yo le importo menos al profesor, aunque nunca se sabe: un votante perezoso pudo propiciar el desempate en el gran espectáculo de la Candidatura d’Unitat Popular- el terrible memorial de Gregorio que tanto recuerda a Pablo. O sí.