PERFILES 15 DE OCTUBRE DE 2016.
ANTETÍTULO: PERFILES
TÍTULO: Javier Fernández
RAMÓN BELLO SERRANO
Javier Fernández ajustando el paso va a favorecer la abstención del socialismo para permitir la investidura del partido más votado en las dos últimas generales. Gracias al patriotismo de unos cuantos (González, Fernández Vara, Susana Díez y el propio Fernández) se evitó lo que parecía inevitable en tiempos ayunos de valores democráticos. Se jalea a los estúpidos que procuran desplantes el día de la nación y se pretende una mayor proximidad con el que prefiere el pacto con el independentismo, favorece la desigualdad entre los españoles y maldice el centralismo democrático. Los patriotas eliminaron a Sánchez precisamente por ello y pretender abrir a machete la brecha entre la decencia y el peronismo. La reunión informal de Iglesias y Puigdemont muestra en toda su crudeza el ánimo deprecativo : aceptar el derecho a decidir es sumar a la bolsa los votantes del festivo Iceta y llamar a modo de ucase (de ahí la deprecación que del ruego pasa a lo imperativo) a los votantes indolentes o poco dados al esfuerzo y a la liturgia democrática. Tiene razón Javier Fernández cuando habla de Iglesias como un tipo que sale de su casa con una bolsa de basura que esparce sobre el socialismo. Cada puñado de cal viva es arrebatiña de voluntades o sufragios. Zapatero fue el primero en alterar el mandato no escrito en dejar gobernar al partido ganador en las elecciones: hurtó el poder a Mas en Cataluña y prometió públicamente lo que no podía ni debía: aceptar el estatut pese a ser contrario, en parte, a la Constitución Española, nación “discutida y discutible”. La negación del centralismo democrático (igualdad y solidaridad de la izquierda) cuarteó la gobernanza de González salvada en última instancia por Rubalcaba. El roto de Sánchez va recomponiéndolo Javier Fernández y a cada pespunte –a simple vista se ve y palpa la cicatriz del remiendo- ha de soportar los bailes de Iceta y de algunos despistados afanados en reconocerle a Sánchez méritos que pueden ser cualquier cosa excepto valores del socialismo que gobernó España. O el socialismo se refunda o padeceremos el falangismo de los peronistas al que Sánchez se entregaba en sedición.