sábado, 28 de febrero de 2015
ANTÉTITULO: PERFILES TÍTULO : Marta Ferrusola RAMÓN BELLO SERRANO El espectáculo dado en el parlamento catalán, esa nueva moralidad de estreno, lo ha sido de charlatanes de verba vasta e inservible. Hay un tipo que preside la comisión Pujol en camiseta y mal duchado –es de la CUP.- No le gusta Europa. Es intolerante frente al capital, se dice feminista, comunista libertario y todo lo fía a la democracia participativa. En realidad es falangista –aunque no lo sepa.- Por su presidencia pasó un viejo verde y repulsivo de irritación desordenada. Compareció el hijo y rescató al profesor Ollendorf –habló en un idioma copioso para evitar hablar de su pecado, propio y de familia.- En el entretanto los balcánicos dijeron: el ataque al viejo es, además, ataque al país, mejor no hacer nada, nuestra moral pública –balcánica- no puede sufrir merma. Y entonces llegó Ferrusola. Llegó vulgar y como un poco sucia. Una desvergonzada podredumbre moral –una suciedad que va más allá del atascado Fernández: recogió la grabación que llevó Pujol Ferrusola y la entregó a la presidenta del parlamento (la misma que amparó a Pujol i Soley el día que compareció por vez primera) para embarullar y abroncar a todos, excepto a sus campeones balcanizados. Como la degradación moral de Marta Ferrusola era armipotente (es nuestra degradación y al ser nuestra la gestionamos a nuestro parecer y no al vuestro) y sus gestos de comedianta insoportables, el tipo de la CUP (en las fotografías de agencia se le ve el rodal de un sudor como de farmacia) arropa a la bocasucia que gesticula y chasca los dedos, se tienta los bolsillos y muestra un diente seco y sordo, tan violento, que empieza a provocar miedo. Son vastos y vulgares, no son de garganta contenciosa, comparecen empachados y sabedores que la lucha nacional, de ser exitosa, aprobará su prosperidad injusta. El crimen moral no conoce suelo. Yo pensé que Pujol se pegaría un tiro para irse con honor. Pero ya no quedan caballeros de ese estilo –ni siquiera caballeros de fortuna.- Los vivos culpan a los muertos y los muertos reposan en el tufo descamisado y en la desdentada moral que enseña, con resabio, su sordo y seco diente de sable.
sábado, 14 de febrero de 2015
ANTÉTITULO: PERFILES TÍTULO: Catalá RAMÓN BELLO SERRANO Don Rafael Catalá ha heredado la cartera del señor Ruiz Gallardón. Don Alberto le dejó ruina sobre ruina: tasas judiciales (justicia para pobres y justicia para ricos) y escandaloso retraso en la tramitación de los procedimientos. No convocó plazas para paliar la enfermedad crónica que sufrimos todos pero sí hubo una apuesta al alza para inspectores de hacienda. Gallardón sólo hizo una cosa bien hecha: marcharse a la regalía: miembro consultivo del Consejo de Estado de la Comunidad de Madrid (nombramiento al que tiene derecho de por vida) con un salario aproximado de 8.500 euros mensuales. Irreprochablemente inmoral. Con tal vara de medir yo, como abogado, le voy a hacer una petición a don Rafael Catalá : quiero que me haga usted interino o pasante. Yo creía en la libre competencia y que la bajada de tasas (mejor su supresión) favorecería el mercado, el nuestro, el mercado de los arrendadores de servicios (parece ya difícil hablar del Abogado a secas) y propiciaría el legítimo consumo de los arrendatarios (imposible hablar del cliente) y, en fin, unos por otros, volveríamos a lo de siempre: facultad para elegir los abogados que uno pretende (siempre con la natural medida) y gravar el precio según el crédito (y arbitrio y mesura) del profesional. Si el ministro abre el portón de la justicia gratuita resultará (basta hacer cuentas) que toda la clase media española (por no decir: casi todos los españoles) tendrá derecho a pleitear sin pagar un céntimo. Esta es una revolución extraordinaria: tasas, subsidios, y poner la cara por Catalá :señalamientos a 5 años vista. Pablo Iglesias se queda muy atrás –al menos en las propuestas (que las tiene) para estas cosas- y el gobierno de Rajoy es cada vez más bolivariano. ¡Hágame usted funcionario! Prometo trabajar muchas más horas y desvelarme todas las noches (como ahora) y así podré ser subsidiado del señor Catalá.Tendré una buena base para cotizar y un seguro digno de enfermedad e incapacidad. A esto se le llamaba falangista y sindicación vertical. ¡Hágame usted un hombre! Y regálese con la orden de Miranda –más alta aún que la de Simón Bolívar-.
viernes, 6 de febrero de 2015
ANTÉTITULO: PERFILES TÍTULO: García de León RAMÓN BELLO SERRANO Libro elegante y divertido, no sólo de escritores y para escritores, sorprendente y preciso y con estilo –se tiene o no se tiene estilo…como ya viera Azorín- Encarnación García de León, catedrático de literatura, doctorada por la Complutense en la narrativa de Pablo de Olavide (teólogo y afrancesado, voyeur de la Revolución) presentó en la Popular Olemos y nos huelen. Mundo literario del olfato. Pórtico de Baudelaire, el roce de Plotino en san Agustín, Cervantes y Shakesperare –Lady Macbeth: “siempre el hedor de la sangre”; el hedor de la guerra en Coriolano y Ricardo III-, el olor del otro y al fondo, un poco más allá, el perfumista de Süskind. Se detiene en Los miserables de Hugo (inmenso Hugh Jackman como Jean Valjean; Miguel Ángel Gallardo, presente y arropando el libro, me habla del olor escénico que percibe el actor) y recordamos la carta de Napoleón a Josefina : “Llegaré a París mañana por la noche. No te laves”. El libro del que hablamos, de alta volatería, es metafórico y hasta alegórico: el perfume de la esposa en el Cantar de los Cantares. Le digo, en la Popular, que el Nuevo Testamento huele a las desgastadas sandalias de Cristo, pero también es emanación de los aceites del Ungido. No podía faltar Claudel y menos aún Cyrano, para resolver que “una nariz grande es característica de un hombre afable, cortés, liberal y valeroso”. Función primaria del olfato, su sentido en la literatura. Como nos unen muchas cosas (nos reímos mucho juntos, amamos el lenguaje y, en suma, vamos a nuestro aire, que si no es el aire más cómodo, sí lo es más auténtico) comentamos con tantos y buenos amigos (la profesora desbordó el aforo de la librería) el olor a manzanas de santa Teresa, el olor de los cuentos de Maupassant y Clarín, el significado simbólico del olor (la redención por el recuerdo en el caso de Proust) y de los carbones que removía la esclava de Salambó. Terminamos hablando del olor del café, de los lectores de tabaco, y del olor de la civilización. Olemos y nos huelen. Mundo literario del olfato. Editorial Académica Española. De Encarnación García de León. Edición de 2014. Reseñado queda.
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