ANTÉTITULO: PERFILES
TÍTULO: CARLES PUIGDEMONT
RAMÓN BELLO SERRANO
Carles Puigdemont subió al estrado del hemiciclo del Parlament y habló de la valentía –coral y personal- para concluir así: <<no es tiempo de cobardía>>. El valor fue siempre inseparable de los grandes momentos políticos –el arrojo y el sacrificio asumido propio de aquél- así que las primeras palabras de Puigdemont son diferentes a la escribanía de Mas. El valor tiene su gradación particular. Se tiene por descontado en la profesión militar –el militar está en la defensa de las libertades fundamentales y de las buenas leyes que nos dimos todos- y en las tareas permanentes de las fuerzas de seguridad. El señor Puigdemont pide valor cívico y llama al destierro de la cobardía. El señor Mas no estuvo dispuesto (ni siquiera dijo la verdad de cómo aceptó apartarse) al verdadero sacrificio y entrar en los libros de historia en el independentismo triunfante. Tuvo y tiene miedo –el miedo del que Puigdemont dice carecer-. Hay algo cierto. Una mayoría sustancial de votantes catalanes han vivido atados a la cobardía y se sintieron sojuzgados por algo que jamás tuvieron la audacia ni siquiera de nombrar: revivían los fascismos. Es triste, pero nadie alegó que fuere cómodo o soportable, triste es, en efecto, el meridiano que tan claramente argumentaron Felipe González o Vargas Llosa, por ello el llamado al valor es oportuno –y por ello es bueno, además, siguiendo a González y a Vargas, no olvidar al otro fascismo tan desgraciadamente pujante.- De repente el valor entra en escena –y el valor necesita de la cobardía como contraste- y podrá predicarse de los fiscales y jueces, y será como brumoso respecto de los ciudadanos. Puigdemont se pronuncia en esos tonos –valor, es tiempo de valor, valor, sí, valor- y es necesario responderle de ese modo –valerosamente- pese a que vivamos acomplejados y nuestra calidad moral sufriera –y sufre ahora.- El valor aherroja el sufrimiento personal y público y nos hace mejores. El victimismo conduce a la violencia que es amistosa del corporativismo y la economía planificada. Tener razón no basta. Tener miedo ayuda. Y el apellido –la raza- es un salvoconducto. Puigdemont sabe que el aburrimiento arma a su nación de valor.
viernes, 15 de enero de 2016
Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO
Fax : 967 52 18 24
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