ANTETÍTULO: PERFILES
TÍTULO: Echenique
RAMÓN BELLO SERRANO
Tras hundir al PCE, Cayo Lara, de ambarino diente, ha debido pasar por el festival veraniego de Alberto Garzón. Salió Garzón, alborotado, con encuestas israelitas y un ucase delirante: Sánchez no puedes negarte a colaborar. Luego, Errejón, que tiene cabeza de guillotinado, dio una lección de buenos modales y reconoció el fracaso. Iglesias llamó a sus comisionados para que evaluaran lo mal hecho y acontecerá la purga. La purga la viene montando Echenique, dispuesto a “segar la mala hierba”. Tanto odio y desprecio recibió Rajoy que ninguno pudo encajar (salvo Errejón) que Mariano les levantara la novia. Y vimos, entonces, lo que a nadie le gusta ver: a los malos perdedores. Muy mal perder tuvo Albert Rivera que cada día que pasa se va pareciendo a los muñecos de José Luis Moreno: pone unas caras y verborrea raras que tienen poco que ver con su extraordinaria valentía política. Rivera ha pasado de insobornable a sobornarse a sí y para sí mismo. Si no cambia se acercará a lo que jamás querría: al despotismo de Iglesias. Ese despotismo profesoral (ay, Cayo, ay Cayo, qué has hecho, Cayo) puso en labios de una joven diputada lo que sigue: “no entiendo al pueblo que vota a los corruptos”. Entre segar la mala hierba, como dice Echenique, y reeducar al pueblo para evitar que, nuevamente, se equivoque, hay un paso largo, pero al punto sólo un paso. El segundo gran perdedor fue Garzón que ha vendido su progenitura por un cazo de rancho cuartelero y que, tras el fracaso, ha unido su suerte (personal) a los caprichos de Iglesias –en realidad, con sus resultados paupérrimos, hubiere sido apartado de un manotazo por un partido comunista ortodoxo- del que hoy es un lacayo. Gran parte de culpa, por no decir toda, la tienes tú, Cayo Lara, algo que sabe y dice, en tornavoz, Llamazares, ya purgado del todo- Alberto se convertirá en una máquina vicaria necesaria para el purgante.- Monedero les ha tachado de infantiles y Sánchez busca amparo en el propio Rajoy para evitar las cuchilladas de la andaluza –y del extremeño y del nuestro.- Echenique, funcionario capaz, ha esgrimido la hoz que tan pronto adivinó Orwell. Y el martillo
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