viernes, 4 de marzo de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO: ARNALDO OTEGI

            RAMON BELLO SERRANO

            Tras seguir con abatimiento la investidura de Pedro Sánchez uno llega a conclusiones inmorales. La política española es un fracaso de cristales y todo principió el día de la mentira. La degradación ha llegado al extremo de que el más viejo de los viejos en la política, recién salido de la cárcel, interpreta su historia reciente y la de lo por venir como llama de juventud. El más viejo agitador sacudió los dados. Habló de Fraga Iribarne, de las cárceles del Estado, del independentismo burgués catalán como ejemplo a seguir en el País Vasco, y todo ese trasunto se apareció, de un solo golpe en la investidura de Sánchez.  Se apareció la serpiente reptando por un mundo ya olvidado para deslindar claramente y no con parágrafos de estilo. Otegi debió celebrarlo por doble partida: envenenadores jóvenes capaces de llevar a San Jerónimo la cal viva a fuerza de besos en la boca. Es una plaga bíblica que ha hecho fortuna. La de la mentira. En las cortes de San Gil los jóvenes políticos, repulsivos, se encaraman al estrado y hablan de mentiras, aprendieron de sus mayores, hacen un parlamentarismo de pacotilla  –la mentira se deslizó como argumento de peso en el adanismo de Zapatero y ya contagió, por su facilidad, “mala novia” (JRJ) a todos y a todo.- ¿Era necesaria tanta saña, tanta acrimonia en el ejercicio de la calumnia política, tantas acusaciones de mentira? Albert Rivera recordó al presidente Suárez, a Fraga y a Carrillo, y habló del honor de sentirse español y de trabajar en y por su palabra –de honor.- Palabras sin valor ni autoridad moral para el arquitecto que cita a Maquiavelo y que olvidaba el amor por la liturgia del florentino, la de los grandes salones y la toga del magistrado. Otegi, el mismo día que salió de la cárcel, inscribió su nombre en el diario de sesiones del Congreso y fue objeto de consideración preferente. Los nuevos jefes de partido discutían si era o no hombre de paz o si fue o no preso político, al tiempo que los nacionalismos (el árbol y las nueces) lamentaban las violencias históricas padecidas y hasta el padecer presente. Y entonces se besaron en la boca juramentándose para esta novedosa paz.

Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24 



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