viernes, 26 de febrero de 2016

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO:  Mariano Rubio

RAMON BELLO SERRANO

El 15 de abril de 1994 don Mariano Rubio se presentó con un terno azul aciano u ópalo. En 1994, concretamente en el mes de abril y en el decimoquinto día, don Juan Pedro Hernández Moltó vestía un traje azul marino, una camisa azul lavanda y una corbata klein. Ese día el diputado Hernández Moltó, en la comisión de economía del congreso, peinaba una melena cuidada y en onda, quizá tintada, no parecía que el tinte fuere permanentemente. Rubio observaba a Moltó desde unas monturas de pasta y el cuello se le iba enrojeciendo a medida que escuchaba al imam –el tono anaranjado llegó a ser casi un tono zanahoria.- Encargado de presidir la oración canónica el jefe se crecía muy compuesto y empleaba palabras gruesas. Se le notaba ensayado. Y fingido. Yo estaba en mi casa y a cada palabra del talibán me iba deslizando en favor del señor Rubio. Teníamos en el congreso a Fomá Fomich. Desde Oxford a una concejalía del ayuntamiento de Toledo. Y desde la concejalía a la presidencia de Caja Castilla-La Mancha. Pero esto fue luego. Yo me iba venciendo cuando miraba a Rubio –del que Umbral hablaba siempre como el hombre que se rilaba- y me parecía que el tono de Moltó era el de un cochero. Pero sabía –ay- que Rubio se atropellaría, bastaba con verle el irse y venirse del durazno al terracota de su cuello. Iba sin tintar y de nicotina. Jamás olvidé aquella intervención de Moltó y cuando murió Mariano Rubio (que se atropelló y comió las palabras y se le escuchó un gritito como de cabra herida) yo desconocía que Juan Pedro me iba a presidir y a ponderar si correría riesgo por el hecho de querer tomar a crédito. Incluso una tarde le vi salir de una de las oficinas de la caja y me pareció ya un hombre menos delgado y creí verle una tonalidad menos bravía. En ese tiempo leía a Carmen Posadas –y era inevitable que a cada prodigio verbal de la escritora yo recordara la torpeza en el hablar de Rubio- y me admiré muchas veces del elegante silencio de Carmen –pues era obvio que un calificativo en su sitio condenaría con seguridad a risa a Fomá Fomich, que se ha presentado como reina madre y animador cultural-. Pues anime.


Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24 



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