viernes, 5 de febrero de 2016


6 de febrero de 2016.

 

 

ANTETÍTULO: PERFILES

            TÍTULO:  Florentino

            RAMON BELLO SERRANO

            Florentino es un hombre feliz cuando su equipo golea al adversario. Son resultados de escándalo y humillantes para con el rival. En realidad deshonra su propio equipo y precipita por dicho camino (el de la deshonra) a sus futbolistas. En la batalla, ya a campo abierto, los generales terminaban por dar cuartel. En la vida política jamás ha sido conveniente ganar abrumadoramente. Y en la vida social y profesional se comprende un punto de buen sentido y mejor trato con el vencido. A eso le llamábamos señorío (el ganador, ejercitando su triunfo, se contenía de propósito, y esa contención procuraba que el derrotado aceptase la contención con la cabeza alta y dignidad) y en el deporte hay poco señorío en estos tiempos. Qué decir de la vida privada donde, desde siempre, era mandato el no herir a los amigos limando aristas, pese a que uno entendiese ser depositario de la plena razón, por cuanto la razón había que presentarla con humildad cuanto más plenaria te asistiese. El coronel Lawrence en Los siete pilares de la sabiduría habló de “la vergüenza física del éxito”, la vergüenza física de la victoria. Y en un momento de poder escribió: “por primera vez en esa campaña, me sentí orgulloso de los hombres que habían matado a mis hermanos”. Un hombre de honor sería incapaz, tras endosarle seis goles a un rival inferior, sería incapaz de querer más y más, por cuanto esa querencia, además de innecesaria, humilla al compañero y le deshonra. Un tipo me dice : ¿qué piensa del 9 a 1 al Granada? Pienso (aunque no se lo diga al hombre que me pregunta arteramente) que es una vergüenza y que jugadores como Ronaldo no pueden sentirse felices comportándose como cocheros, y creo, igualmente, que alguno de sus compañeros sintieron ese día “la vergüenza física del éxito”, y que Florentino, que hizo de anfitrión al presidente del Granada, seria incapaz en sus negocios privados de humillar a un competidor al que le abrió su casa. El deshonor es como una copa de cristal rota, pero siempre se está a tiempo para volver a recobrar el señorío de antaño, evitando, en lo posible, el precio de tal vergüenza y asco, el de ser una banda.




Ramón Bello Serrano
ABOGADO (col. 2142)
MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)
MEDIADOR SANITARIO
HABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO

Fax : 967 52 18 24 



No hay comentarios:

Publicar un comentario