sábado, 12 de marzo de 2016

 

Sábado 12 marzo

 

ANTETÍTULO: PERFILES

TÍTULO: MIRANDA

RAMÓN BELLO SERRANO

Armas Marcelo me dijo una vez, hablando de Bolívar, que la estrella de la Orden de Francisco de Miranda era, quizá, la condecoración más alta de Venezuela. Armas tenía la estrella que sólo puede otorgar el presidente de Venezuela “por los servicios hechos à la ciencia, al progreso del país y al mérito sobresaliente”. Cada vez que escuchaba a Chávez –o lo escuchamos ahora; según Nicolás Maduro a través del trino de un pajarito- me acordaba de Miranda. En Venezuela no hablan de Miranda. Sólo hablan de Bolívar (que tiene su Orden del Libertador) y muy en menor medida de la Orden de Andrés Bello. Agustín de Foxá, que yo creo ha sido el mejor articulista de España, firmó una tercera en ABC el 29 de julio de 1950, escribiendo de la ciudad de Caracas. Antes que Chávez se postrara en la tumba de Bolívar, el conde de Foxá se acercó al mausoleo, “que es una especie de catedral, de La Seo, de color crema. Pero no la remata una cruz. Grandes ventanales rasgados; al fondo, blanquea la tumba. Y en el lateral hay un sepulcro sin cuerpo; el de Miranda, aquel precursor de la Independencia, el amoroso amigo de Catalina de Rusia y cuyo nombre está inscrito en el Arco del Triunfo, de París”. Maduro aprovechó el pasado año para condecorar a una cabo de la milicia bolivariana, algo desusado, pues aunque el presidente, por derecho atesora la orden y la confiere con potestad suprema, Chávez prefirió siempre la de Bolívar, pese a que Miranda precedió al libertador. Miranda fue un guerrero de trazo entero, diferente al guerrear de clase de Bolívar, que participó en dos decisivas guerras, las de la Independencia de Norteamérica y las de la Revolución Francesa, con grado de coronel y de mariscal de Francia. Fue el verdadero precursor de una independencia más que ilustrada y Emilio Mauri lo pintó a caballo saludando sombrero en mano –de Generalísimo y almirante de Venezuela.- El día de la visita a la tumba de Bolívar y  al sepulcro vacío de Miranda, Chávez ni siquiera había nacido. Miranda fue girondino y hoy mira de frente al general Kellerman en el Campo de Valmy.

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