ANTETÍTULO: PERFILES
TÍTULO: Julio Anguita
RAMÓN BELLO SERRANO
Laguna, en sus anotaciones a Dioscórides, asegura que los ungüentos de las brujas, no sólo producen efectos narcóticos sino visiones agradables. Las brujas emplean el unto de “yerbas frías como cicuta, solano, yerba mora, beleño o mandrágora”. Yo que llevo escribiendo en los periódicos toda mi vida apercibí hace bien poco mi memoria cuando los profesores sacaron en andas a Julio Anguita como banderín de enganche. Digo que apercibí mi memoria por cuanto escribí de largo sobre Julio Anguita (antes de Carrillo, Gerardo Iglesias, un poco más tarde de Francisco Frutos) y su novedosa irrupción a la política, desde Córdoba. Efecto narcótico es, ciertamente, llevar treinta y cuatro años ininterrumpidos escribiendo en este periódico. Y ya me daría yo por satisfecho, incluso empleando el unto, de acoger la segunda parte de Anguita como moderadamente saludable. Pero no lo es. Primero por una cuestión de experiencia. Nunca segundas partes fueron buenas a excepción del Quijote. Y después por cuanto Anguita llegó a la política con antelación a la caída del muro de Berlín, ganó el secretariado del PCE y no tuvo una palabra de autocrítica, menos de revisión, tras confirmarse los horrores del socialismo real. Anguita siempre habló de la necesidad de la “Entidad Comunista”, advirtió sobre la propaganda del capital como razón de fondo para mitigar el impacto de la disolución de la Unión Soviética (¡!), y definió el comunismo que defiende Iglesias y sus profesores, en el año 2005 (¡!), como “una Cosmovisión, una anticipación que, como posibilidad de sociedad libre no está escrita en ninguna parte y sólo será efectiva desde la asunción consciente de su carácter de construcción alternativa y radicalmente democrática, a escala planetaria.” Lo peligroso, por narcotizante, es la expresión “radicalmente democrática”, por cuanto el radicalismo se deriva de la insobornable defensa de los valores de la Constitución del 78, contrarios al autoritarismo “radical” de la EC. Los profesores lo han paseado entre vítores y con 5.000.000 de votos. Hay que cuidar a Íñigo Errejón al que tratan ya como su Karl Kautsky, oportunista y renegado.
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