sábado, 14 de marzo de 2015
ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Nathanael Díaz RAMÓN BELLO SERRANO Toda España es chisme. Todo el mundo graba a todo el mundo. Incluso alguno hay que se regraba. Un chismoso presenta su libro de chismes y aprovecha –tiene cara de puñal encubierto- quizá sin atender a las palabras de Quevedo: suelen las acciones del cuerpo ser chismes de la negociación del entendimiento. Si se negocia se negocia sobre dinero y, al punto, siendo el mercado exigente, si no puede venderse tratado o ensayo provechoso, o despuntar noblemente por el discurso de la memoria, siempre queda el chisme, la conjura de baratillo, la pretura del rústico. El chismoso es difícil. Es difícil desacreditar el chisme –en ocasiones el chisme prospera por entre la injuria o la calumnia: las alegres chismosas son, de grado, divertidas- y más difícil todavía curar al chismoso y volverlo prudente y calmo. Hay chismosos insuperables capaces de doblar sus chismes y venderlos a colección, por capítulos o entregas, sin comprender que el intrigante que triunfa disimula su industria, gana prestigio e interés, valores que el del chisme desconoce –y ese desconocimiento, en cierta medida, alivia su insoportable chismografía. Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”. Pero ya digo que hay desconocimiento que enerva lo que, de otra forma y por definición, en el fondo, es una canallada. El chisme como instituto de la vida social, política o memorialista, sólo se reivindica con el sentido del humor. El humor es el arma formidable que desarma al chisme. Según nos cuenta Nathanael Díaz, "fueron muy duros los inicios, pero en ningún momento deje de confiar en los murgueros, y aquí está el resultado". Sigue abierto el plazo para ser murguero de Los Chismosos en Las Palmas de Gran Canaria. Su local de ensayo se encuentra en la calle Real en Santa María de Guía. Las tiendas de pelucas vistieron a la murga divertida que se sacude al mayor de los pelucones con su gracia ajena a las noticias de la maldad. El chismoso habla de todos y de todo y es el onanista del chisme ajeno y propio. Es imbatible. No hay cura ni defensa para tal castigo y la penitencia es pasar a la historia del chisme patrio como tonto creyéndose sabio. belloserranoramon@gmail.com
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario