ANTETÍTULO. PERFILES
TÍTULO: Simón el Mago
RAMÓN BELLO SERRANO
Lo de Inés Arrimadas es un milagro. Asistimos en Cataluña a este evangelio ultraísta de Arrimadas (más lejos, más lejos) que consiste en defender los altos valores constitucionales como el derecho del deber ser, última razón para luchar, a diario, por motivar la mejora del derecho que es. En nuestro santoral laico y de la república, de la cosa común, hemos visto milagros en su gran motivación didáctica y teleológica. Rosa Díez. Rosa, cuando protestábamos en el País Vasco frente a la sevicia moral del nacionalismo, protestábamos sin banderas ni símbolos, se plantó en las calles con la bandera nacional y la Constitución en la mano. Fue nuestra declaración de orgullo –non serviam- y esa alzada bastará para recuperar, un día, el tono de admiración y la gratitud que merece –y merecerá por siempre- Rosa Díez. Otro milagro fue Rivera que nació de la misma fe que Rosa. Lo que distingue a esta milagrería del calvinismo de Iglesias o Errejón es la democracia. Cuando Inés Arrimadas, tan joven, una niña cuando Felipe González empezaba a gobernar, es capaz de percibir, frente al fascismo catalán, que la única y mejor defensa es la Constitución de 1978, es claro que asistimos una epifanía que se nombra así: radicalismo democrático. Ese es el radicalismo de RD y que tan ferozmente debió defender desde su escaño solitario, soportando el embrutecimiento de los hinchas de Zapatero –más tarde la displicencia de Rajoy, ya con grupo parlamentario propio-. El sentido nacional de Rosa no pudo con su pequeña disputa interna y de manera inmerecida (aunque de ortodoxia terminante) cedió todo su capital, a cambio de nada, pensará, a Rivera que, desde luego, cobró sus galones a fuerza de valentía y empeño. Es la gente joven que viene a dar el relevo a los viejos –escriben muchos hoy.- El milagro desmiente la fácil conclusión. Arrimadas y Rivera son jóvenes, claro, pero su patriotismo es constitucional –antiguo y sólido, como la fe verdadera- y de actualidad presentísima. Los discípulos de Simón el Mago dicen enseñar ciencias políticas. Es presumible que Rivera, en el foro, les pare en seco a la manera de Arrimadas: Constitución y bandera.
Ramón Bello SerranoABOGADO (col. 2142)MEDIADOR CIVIL Y MERCANTIL (3401569)MEDIADOR SANITARIOHABILITADO DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO
viernes, 30 de octubre de 2015
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