viernes, 15 de abril de 2016

ANTÉTITULO: PERFILES

            TÍTULO: Empar Moliner

            RAMÓN BELLO SERRANO

            Orwell escribe su “Homenaje a Cataluña” para desolación de los comunistas. El gran escritor antifascista rotura los Hechos de Mayo de 1937. Hace unos días que Pablo Iglesias nos ilustraba admirando la trayectoria del POUM –nada dice del infame asesinato de Andreu Nin a manos de agentes estalinistas; aquí nadie dice tampoco nada de Andre Marty; lo dirá Orwell para vergüenza de entonces, pero ya nadie lee a Orwell, los profesores son estúpidos y los taimados deslizan la calumnia vieja: Orwell estuvo a sueldo del espionaje norteamericano- y en Cataluña acaba de celebrarse el 80 aniversario de la creación del Partido Obrero Unificado Marxista. El diputado de la CUP, Albert Botran y David Companyon, de EUiA, se proclamaron herederos del “proceso de liberación nacional tal y como teorizaba Andreu Nin”. Fue un poco antes de la quema de la Constitución Española en la televisión nacional catalana. Empar Moliner, tan cercana al espíritu del “1984”, se disculpa en falso (una disculpa que es la perpetua quema de España) de una forma conmovedora. En la novela de Orwell los marcados pedían la muerte, la rogaban, “para poder morir con la conciencia limpia”. La Moliner quema sólo libros (por ese libro muchos compatriotas rindieron la vida) y se confunde de propósito. Marty (le Boucher de Albacete) fusilaba todos los días a los pobres brigadistas que vinieron no a defender la vieja democracia burguesa y sí el totalitarismo soviético. Orwell llegó a España y salvó la vida por un  pelo. En Londres escuchó que el POUM era una organización secreta fascista a sueldo de Franco y de Hitler. La señora Moliner quemaba, en la televisión, página a página, la Constitución –Marty los despachaba a sacas para horror de Palmiro Togliatti- en una actividad poco censurada por el partido de Iglesias o la Colau, que, junto al nacionalismo, homenajean al pobre Nin –la piel a tiras- en el aquelarre doméstico de Empar Moliner que, cansada de ir quemando hoja a hoja, hizo lo que Marty: todo el texto al fuego. Nadie pensaba que en España pudiera haber democracia (Orwell) y sí una forma de fascismo. En eso están Moliner y los profesores. Hablan de Andreu Nin al que despellejaron y hoy despellejan –día a día.-

 

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