viernes, 29 de abril de 2016
ANTETÍTULO: PERFILES TÍTULO: Blanco, Pagaza, Becerril y Villa RAMÓN BELLO SERRANO La cortesía procura siempre ser amable con el otro. Es impertinencia decirle a un votante de Podemos que la prensa es un contrapoder legítimo en democracia y que Iglesias jamás se dejaría cortar una mano, tal y como dijo Voltaire, por la libertad de opinión de otro. Es de todo punto descortés vejar, de propósito, al votante de Podemos, y alegar que repugna al uso de la libertad más primario el financiarse gracias al fundamentalismo iraní. La descortesía está presente al recordar al mismo votante o simpatizante que los dineros que nutren la cartera de Iglesias vinieron de Venezuela donde hoy campa la pobreza y la violencia, también la moral, pues inmoral, por totalitario es el encarcelar à la disidencia por delitos de opinión, como inmoral es pretender nacionalizar los medios de comunicación (es el pueblo y no la empresa la que paga al periodista) o congraciarse con los clérigos que ahorcan en los brazos de las grúas a los homosexuales. Es una descortesía. Seguramente sea también una injuria innecesaria que ayude poco a la convivencia. Es de todo punto innecesario y radicalmente injusto. Es una falta de educación hacia el otro y será bueno esbozar una disculpa. Una disculpa categórica: no quise llamarle totalitario, enemigo de la opinión, amigo de los déspotas y moralmente violento. El voto es sacrosanto y las cuentas públicas son de cargo de los partidos, de sus números y generales, es malo el ataque frontal, la descalificación del otro, el veneno contrario al bálsamo, peor aún la voz que se alza y acalla la del otro, casi un desgarro. Pero ayer. Ayer. Ayer remaneció la fotografía amable de Miguel Ángel Blanco –no la instantánea del hombre moribundo y maniatado con un tiro en la cabeza- en el parlamento europeo. Otegi pasó la trituradora por entre cuatro mujeres: Maite Pagazaurtundúa, Teresa Jiménez Becerril, Irene Villa y María del Mar Blanco. Y el rulo implacable que aplastaba fue posible gracias à la invitación de Podemos. Y entonces conviene decirlo. No valen ustedes nada. Y esa negación se me atraganta en un incendio de sangre y eructos de rabia y la garganta herrada a fuego recordando a nuestros muertos insultados.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario